reading along

reading along
La mejor postura antiálgica

Buscar en este blog

domingo, 16 de diciembre de 2012

CUT THE WORLD




Ok, perhaps men we deserve this and even more cause we are the main responsible ones for the most awful deeds in the world. Nevertheless, I´ve had some female bosses (–i´m not saying they merited an ending like this, but…-) hard to deal with.
Impressive, stunning video clip; and marvellous music from Antony and the Johnsosns´s live album. I recommend listen to it repeatedly.








Antony & The Johnsons - Cut the World

For so long i've obeyed that feminine decree
I've always contained your desire to hurt me

But when will i turn and cut the world?

My eyes are coral, absorbing your dreams
My heart is a record of dangerous scenes
My skin is a surface to push to extremes

But when will i turn and cut the world?






Al prinicpio fue el miedo. Y la caza. La caza también. La testosterona producía un tejido muscular más flexible, y más propicio al crecimiento y a la expansión, a la dureza que produce la violencia necesaria para ganar la pieza. Paradójicamente, los más fuertes fueron los que más miedo tuvieron a lo inexplicable que había en el trueno y en el terremoto; fueron los que se contaron a sí mismos los cuentos, las historias, las leyendas que sus madres acabarían susurrándoles antes de conciliar el sueño.  Aquellos relatos degenerarían en altos edificios epopéyicos,  que lanzarían largas sombras que, con el tiempo, edificarían monstruosas religiones  antropomórficas y absolutamente patriarcales. Tras ello se sucedieron mil, dos mil, tres mil años de sombras y luces, de sangre coagulada y ambiciones  cumplidas a base de redoble de tambor de guerra.
Las secetarias sintieron al unísono la llamada a corregir el desequilibrio. Enmendar el desaguisado  histórico con una inyección de estrógeno afilado. Se miraron en la plaza con el dolor de sentirse instrumentos pasivos de una orden foránea mientras la sangre manaba de los cuchillos, segregando  una pista de circo carmesí en torno a sus tacones, espesa, injusta para con sus hombres rectos caídos durante la venganza indiscriminada.
Quizás hendieran sus hojas usadas y gastadas y las enfundaran en los recíprocos estómagos con el fin de acallar los alaridos de sus úteros y los espasmos desconsolados de sus vaginas.