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La mejor postura antiálgica

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lunes, 11 de noviembre de 2013

CAMEL- BARBICAN- 28/10/2013







Ahora que me he serenado y que al fin he puesto días de por medio, podría intentar plasmar lo que ha supuesto subirme en las alas de este níveo ganso de Camel que nos ha ensillado un renacido y atemporal Andrew Latimer.

Pero antes de empezar, quizás unas breves notas acerca del traslado a Londres.
Sin duda alguna somos más dados en mi casa a los viajes domésticos, y por eso hay que valorar en su justa medida el esfuerzo de Iciar por vencer su miedo a volar; así como que Iñigo perdiera dos días de clase a tan sólo una semana de la primera evaluación de este 2º de batxillerato tan decisivo. Ambos tuvieron que aguantar mis prisas y mis descontroles woodyallenescos por los pasillos de los aeropuertos y por los andenes de las estaciones, por lo que les estoy –siempre- en deuda impagable.
Por lo que a mí respecta, conseguí por fin poner en práctica mi inglés de toreo de salón, para sacarlo a un ruedo donde erales y novillos se convirtieron en recepcionistas, chóferes, vendedores, o meros transeúntes.  Superamos con Flying Colours el síndrome de Paco Martínez Soria, y quedamos con ganas de volver a cualquier otro evento que nos reclamase desde la no tan pérfida Albión.
Pues eso, que comimos "Fish and chips" en traditional Pubs, compramos discos en Camden Town, navegamos por el Támesis, y buceamos bajo el asfalto londinense por las entrañas del suburbano más antiguo del mundo




Y así, deleitándonos en Londres durante el sábado y el domingo, llegamos por fin al tan ansiado lunes en el que Andy nos tenía reservado el momento más memorable de nuestro viaje.
Desde la estación de Oxford Circus (la más cercana a nuestro hotel) a la de Liverpool Street, para allí cambiar a la "circle line"  y tras dos estaciones más llegar a la salida del Barbican Center.
La oscuridad y quietud de esa zona hacían que las ocho de la tarde  se parecieran más a las doce de la noche, y tras superar un laberinto de escaleras y pasillos por aquel complejo urbanístico al fin nos pudimos guarecer de las tinieblas entrando en el inmenso auditorio. Luces, tiendas, bares, pero sobre todo una multitud de seguidores que, como nosotros, esperaban ansiosos, nerviosos, espectantes, el momento de hacer uso de las codiciadas entradas.
Teníamos aún media hora larga de espera, y la regamos tomándonos unas cervezas (los mayores de edad) y una coca cola. A Iñigo se le notaba nervioso, haciéndonos de vez en cuando alguna observación acerca de lo carrozas que eran (éramos) la mayoría, y de cómo se sentía un poco bicho raro entre tanto abuelo luciendo orgullosas camisetas retro. Algún grupo había venido desde Argentina, como así lo gritaban sus camisetas. Había americanos que viajaron sólo para oír el concierto. Pero el premio se lo llevaron aquellos que se presentaron en Londres volando desde Australia sólo para asistir a esa oportunidad de ver, quizás por última vez para ellos, un concierto en vivo y en directo de su grupo favorito.
Ya dentro, nos encontramos con que los asientos que estaban delante de nosotros los ocupaban una familia de Leganés cuyos hijos, chico y chica, serían poco mayores que Iñigo e igual de seguidores de la banda.
Y empezó el concierto. Se apagaron las luces y se encendió el escenario con un azul bilbao que se fue llenando con los integrantes del grupo, hasta que por fin, salió Andy Latimer con su guitarra en ristre. La ovación fue estremecedora. Antes de tocar una sola nota el líder de la banda se ganó un recibimiento abrasador sólo por ser quien era, y por haber regalado al respetable tantísimos momentos grandiosos a lo largo de su histórico musical.

Ver a ese hombre agradeciendo la salva de aplausos durante tantos minutos, gozando de tamaña aclamación sólo por salir y mostrarse, ya presagiaba que lo que estábamos a punto de presenciar iba a conseguir que nos sintiéramos parte de algo inenarrable. El entusiasmo era atronador y el ambiente electrizante. Un ligero cosquilleo erizaba el vello de mis brazos. Y aún no se había escuchado ni una sola nota.
Tras un eón de aplausos, entonces,  Andy, pudo empezar a agradecer tal erupción volcánica:  “well, it´s been quite while. Thank you. It´s good to be here.  At my age it´s good to be anywhere”.
La primera parte de aquella noche sublime la ocupó Snow Goose al completo. Y no fue una reproducción al pie de la letra del fantástico disco tal y como lo tenemos memorizado nota a nota en nuestro adn musical. A medida que progresaba, nos dábamos cuenta de las sabias variaciones a las que el autor sometía a su obra. La modificaba, la torneaba, la recreaba. Era como si nos estuviera sometiendo al juego de descubrir las diferencias. Vimos y escuchamos pues a un Ganso de Nieve vivo, atemporal, que viajaba desde el pasado en el que lo conocimos hasta el presente de aquella majestuosa sala de conciertos, con unas plumas remozadas, renovadas, que lo elevaban sobre nuestras cabezas como el espíritu de la buena música que era.
Tras un pequeño receso en el que salimos al "merchandising stall" paraa comprarnos un par de camisetas que conmemorasen el evento, se inició la segunda parte de aquel milagro donde se iba a acometer la selección de temas de toda la carrera de Camel. Yo no tenía ni la menor idea del jukebox que se nos venía encima, y así se convirtió en un verdadero placer acoger primero el memorable "Never Let Go" del primero de sus discos, para seguir con "Song within a song" de "Moonmadness", o "Echoes" de "Breathless". He de admitir que lo que siguió no lo controlaba porque sin duda venía de sus últimos discos.

La salida del escenario al final del segundo bloque fue coronada de nuevo con una inmensa algarabía de aplausos, silbidos de adoración y griterío de aliento. Así salieron de nuevo para retomar el "Never Let Go" con el que ya  abrieran la segunda parte, aunque esta vez dedicándosela al compañero ausente Peter Bardens.
Y como no podía ser de otra manera, el broche vino en forma de uno de sus himnos más conocidos, de la eterna "Lady Fantasy".
Una banda que estuvo a la altura de uno de mis guitarristas favoritos de todos los tiempos, de un compositor de esa música atemporal que me traslada al pasado y que sin embargo permite que la siga escuchando con oídos nuevos para descubrir nuevas sensaciones.



viernes, 25 de octubre de 2013

LONDON



Todo llega.
Ya casi ni me acuerdo de cuándo fue que compramos las entradas para el Barbican. Quizás por abril. Y estaba todo tan lejos. Podía suceder hasta que a Latimer le diera un arrechucho. O a nosotros. Pero ya estamos aquí. En la previa. En la víspera. Mañana estaremos paseando por Carnaby, Regents, Leicester, por el Soho, Covent Garden, Candem... Y el lunes veremos por fin a Camel. Escucharemos íntegro Snow Goose, y algún que otro éxito como Lady Fantasy, Never let go, Nimrodel, Breathless.... Primero fue Jethro Tull en Donosti, y ahora Camel en Londres... es que acaso voy a recuperar en directo a mis joyitas de cuando churre?








En aquella época no sabía tanto de la formación. Eran los años 80, y mi colección musical oscilaba entre vinilos y cassettes. De Camel, por ejemplo, eran todo cintas, con lo que toda literatura que pudiera venir en los álbumes, junto con las fotos, etc... estaban reservadas a otros ojos que no fueran los míos. Mi padre me fabricó una estructura de madera con forma de casa, con tejado y chimenea, donde en cuatro o cinco estratos -tipo rue de Percebe- se iban disponiendo los vivos colores de los lomos de mis cassettes. De Camel, estaban Mirage, Nude, Breathless y I can see your house from here, pero era Mirage el que sonaba recurrentemente en aquella habitación. El pequeño formato tenía la ventaja de convertir la adicción en adicción portátil, y así me llevaba a Burdens y a Latimer de vacaciones a La Mancha, donde los atosigaba una y otra vez en el radio cassette del Renault 7 de la familia.


Se trata de una banda longeva donde las haya, aunque hoy día es el vulnerado Latimer  el único integrante de la formación original. Hace 11 años murió Burdens, quien ya había abandonado hacía mucho la banda, y por aquel entonces también Andy cayó en barrena. Trasplante de médula, tratamiento severo y agresivo, y aquí está de nuevo, listo para recuperar Snow Goose en su integridad. Dog save the Camel!!!!!!

lunes, 16 de septiembre de 2013

Summer Time

SO FAR SO CLOSE



domingo, 15 de septiembre de 2013

THE NEXT DAY



Llaman al timbre desde la calle y me responde al telefonillo el bueno de Amalfitano. Últimamente hemos hablado or teléfono, y nos hemos estado guasapeando alguna tontería con la excusa de lo de Ana Botella, pero hacía tiempo que no lo veía en persona, tres meses quizás. Lo encuentro bien, subiendo las escaleras de dos en dos, con denuedo y resolución hasta el rellano donde lo estoy esperando con una sonrisa y un abrazo.
Lo siento fuerte, como si durante estos meses de verano se hubiera estado mazando en un gimnasio. Se lo digo y se ríe porque dice que es cierto, que no se ha ido a ningún sitio y que se ha dedicado a luchar contra el efecto avejentador del paso del tiempo.
Ya sabes, que no he hollado uno de esos centros de tortura desde que fui al instituto, le digo. Pues mal hecho. Se trata de una honorable institución fundada en tiempos inmemoriales por los griegos. Sí ya, unos bujarras que con la excusa de filosofar al calor de las termas se cepillaban a los mancebos con todo el estoicismo del que eran capaces. Porque supongo que sabrás que el vocablo significaba en griego lugar donde ir desnudo o algo así.
Eres un pureta Fructus. O sea que si iban desnudos ya significa que eran pederastas o bujarrones. Se trataba del cuerpo, tío. De lo que somos. Aquellos espartanos eran la hostia , eran los defensores de la Polis, y para ello los únicos antidisturbios que tenían eran sus bíceps, tríceps y cuádriceps.
Sí, como si no se supiera ya que toda la Grecia desde Zenón hasta Alejandro tenía más pluma que el Mario Vaquerizo. Pero bueno, es igual, el caso es que estos gimnastas patrios se han quedado igual de en pelotas que aquellos griegos fornidos del Peloponeso por culpa de esa panda de ineptos inmorales que son los políticos que han querido encender el pebetero en La Cibeles.

Bueno, y así seguimos hilvanando tontura tras tontura. Le invito a un güisqui, que mezclamos con agua del tiempo, sin hielo, y que tomamos plácidamente asomados al bosque de abedules que se divisa desde el livinrum.
Me dice que está un poco preocupado por mi indolente actitud hacia Ekoizle. Que no escribo, y que he de luchar contra ese dolce far niente que me atenaza la creatividad. Me anima a que pixele el tatami de mi huerto con cualquier tontería que se me ocurra, que cuelgue fotos o que refiera mis impresiones sobre lo que acabe de leer o de escuchar, como hace todo el mundo. O si no que para qué cojones creé el blog.
Reímos y bebemos. La botella de Chivas va perdiendo su color ambarino para convertirse en un simple vidrio transparente. Me cuenta varias anécdotas desternillantes, las películas que ha visto. Nos detenemos en la última de Tornatore y ambos la ensalzamos, al igual que Holy Motors que vimos juntos al principio del verano acompañados por mi hijo. Ha comprado, como yo, The Next Day de Bowie, y también nos deshacemos en alabanzas. Me levanto y lo pongo. Suena The Stars (are out tonight). Cómo hemos podido vivir hasta hoy sin esta maravilla del Bowie sesentón. ¿mejor que Ziggy? Mmmmmm….. joder, nos estamos levantando y estamos bailando esta maravilla de tema. Nos descojonamos viendo que bailamos muy parecido al estilo western sacando las pistolas.Pero qué pasa si parecemos Anaximandro y Anaxímenes calentando antes de una sesión epicúrea. Qué más da! este ritmo endiablado nos manipula como a títeres por toda la estacia saltando y triscando como jodidas cabras del glam.
Bueno vale, el siguiente tema es más hipnótico. Love is Lost. Nos relajamos un poco y nos componemos mientras entre risas recuperamos nuestros vasos y nos sentamos de cara otra vez a los abedules.
 
Saco algo para picar. I´m feeling peckish, yes, thanks, dice. Roquefort, anchoillas de Santoña, y metemos a Chivas al banquillo para sacar de refresco un crianza alavés, un Riscal. Se nos suelta la lengua, subimos el volumen y ahora pongo a Dylan. Estaba muy a mano Slow Train Coming y oímos la guitarra de Knophler ambientando los versículos de Mr Zimmerman. La que menos me gusta de este disco es la de los animales. Coincido, le digo. Es como si la hubiera compuesto Gloria Fuertes. Reimos y brindamos por ella, por Gloria, no por la canción.
Entonces me dice que el otro día, mientras caminaba por Bilbao le vino una tonada maravillosa. Nueva, inédita, que de verdad no era nada que hubiera escuchado antes, que era un diamante, una canción redonda, una joya en la que había que engastar un letra a la altura. Se paró en un parque y lo intentó garabateando sobre una hoja libre de la agenda. Lo hizo. El texto le pareció una maravilla a la altura de la música. Se sintió ingrávido. Pero tenía miedo de perder la melodía,  de que se le olvidara. Podría intentar escribirla en un rudimentario pentagrama, que para eso había estudiado solfeo cuando churre. Pero sucedió lo que tenía que suceder. La mayor de las desgracias posibles. Lo llamaron al móvil, y en lugar de no contestar hasta que hubiera transcrito la canción, habló sobre descuentos y fechas de entrega durante más de diez minutos seguidos, de forma que las notas, las corcheas, los soles y los res y los las se esfumaron para siempre. Una tragedia. Había pensado en visitar a un psiquiatra o a un psicólogo, a alguien que le rescatara de su disco duro toda la información de ese día, pero había llovido ya mucho sobre ese suelo y se habría borrado toda huella de aquella obra maestra. Tenía la letra en la memoria. La letra sí. Pero la letra no valía nada. Nada. Sin la Música. Era naif, irrisoria, ridícula, como le pasaba a la mayoría de las canciones. Le dije que me la recitara con el énfasis y la circunstancia con que la compuso; y he de decir que entre los efluvios del scotch y los efectos del Rioja Alavesa, me pareció un bonito y sencillo poema. Obviamente al día siguiente me pareció una mierda.

A veces no la tienes
A veces se te va
Pero la mayor parte del tiempo
La luz te envuelve
Como un fuerte aguacero
Como una tempestad
Tu voz se vierte en mi oído
Y me envuelve
Tus dulces feromonas
Luchando con la sal de tu sudor
Se abren paso hasta mis fosas
Y me envuelven

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Thin Lizzy

Both dead   What a waste




martes, 27 de agosto de 2013

Tantas Muertes...

Ya he vuelto. Safe and Sound. Las rutinas me reciben de nuevo con su media sonrisa semiácida tras el descanso estival. Ni un arañazo. Alguna picadura sí. Alguna mancha solar; pero ninguna caída desde lo alto de Scott, ni un mal derrape, ningún tropiezo...
Y lo digo porque el verano empezó con los niños ahogados en las piscinas, y siguió con el tren de Santiago, y continúa con los gaseados en Siria, y con la mierda de guerra santa entre palestinos e israelíes.Y ahora, por si fuera poco, el gran JJ Cale.



lunes, 1 de julio de 2013

HARRY QUEBERT vs ALONSO QUIJANO

Oh, vaya, más de un mes sin escribir. Será que padeceré yo también la enfermedad de la página en blanco al igual que Marcus Goldman o Harry Quebert? Qué maravillosa intriga en este redondo bestseller que es "La verdad sobre el caso Harry Quebert". Casualidades de las lecturas; justo antes de iniciar la novela de Jöel Dicker terminé la relectura de Indignación de Philip Roth. Y mira por dónde página a página se va descubriendo que Dicker es un excelente lector de la novela americana, y así me encuentro con escenas compuestas con base a la admiración que sin duda profesa por Roth, y desde luego por Nabokov.



Claro que puedo decir que será una lectura de verano, pero en realidad en dos semanas me la ventilo, pues es líquido y fresco, sugerente y arrebatadoramente adictivo.
En este fin de semana que me he pasado en La Rioja he llegado a la página 309. Le doy dos días así que encuentre el acomodo, y las paradas en los semáforos me sean propicias.
Hacía tiempo que no nos dejábamos caer por nuestra segunda tierra. Las lluvias, los exámenes del heredero, el trabajo...
Hemos encontrado una campiña florida y frondosa, abundante y henchida, verde e irisada de campos orgullosos de su trigo y remolacha.



.






El paseo matinal pedaleando sobre Scotty y en compañía de Iciar por el Camino de Santiago, ha sido revitalizador. Los peregrinos, con hambre de sol, se tostaban en su paso lento. Algunos iban bailando ensimismados, ajenos a todo en su particular beatitud de auriculares ocultos bajo el sombrero de paja.
Valpierre nos ha reencontrado lanzándonos por su vertiginoso descenso; y La Cuesta de La Degollada nos ha vuelto a retar en ese pulso hercúleo que finaliza en el campo de golf de Cirueña.
Todo sigue igual que el año pasado. Todo sigue su curso, su ciclo. Seguimos aquí. Con los ojos ansiosos de paisajes abiertos y tendidos,  hasta que los trigales se pierdan en un punto de fuga hacia poniente.
Fuimos el domingo, también ciclando, hasta Bañares. Queríamos comprar El País y en nuestro pequeño pueblo no hay tienda alguna que no sea el bar de La Rusa, limitado al vermouth, al carajillo, al corto de cerveza, y -al menos eso sí- al pan nuestro de cada mañana.
En Bañares venden el períodico en la carnicería, por esas reglas locas del mundo rural. Y mientras íbamos hacia allí, captó mi atención una placa que colgaba a la vera de la puerta del ayuntamiento. Me pareció que nunca antes había reparado en ella, y me detuve a sus pies por ver qué fuera lo que decía.
Y oh cáspita y válgame el cielo, que lo que veo no es otra cosa que la mismísima portada del Quijote de 1605, reproducida como en facsímil, donde Don Quijote aún no figura como caballero en la portada, sino como hidalgo, pues cuando principia la aventura aún no ha sido nombrado caballero ni por castellano ni por ventero alguno.


Y tras preguntarme cómo se me ha podido pasar por alto tal literario y curioso detalle en el pueblo de Bañares, (pues vienen siendo varias las veces que por aquí nos pasamos), caigo en la cuenta de que la placa se ha inaugurado no hace ni quince días, gracias a la voluntariosa beneficiencia del conde de Bañares, a quien en la misma portada Cervantes dedica su obra. El actual conde ha heredado el título de su madre y ésta de la suya, y así sucesivamente hasta llegar a aquél que figura en la dedicatoria y que parece ser que fuera un gran mecenas, no sólo de la obra del manco, sino también de la de Góngora, de alguna de Lope de Vega y así como de la de Francisco de Rojas...entre otros.
A Enrique Rúspoli y Morenés, que así se llama el llevador del condado, no le une prácticamente nada a esta villa, y de hecho ésta es la segunda vez que pisa el suelo de Bañares. Aun así,  ha querido hacer la gracia, toda vez que parece ser pasaba por estos lares (concretamente por Santo Domingo de La Calzada), y ha cedido esta plaquita -que a mí me ha llamado tanto la atención- a un pueblo al que no le liga nada salvo el titulito enroscado en tubo de estaño con sello real que tendrá guardado en un cuerpo de cajones el el ático de su casa de Madrid
Los tiempos de recortes han hecho mella también en la devaluación de los homenajes, y así la noble piedra de cantero donde a base de firme cincel habríase de haber inmortalizado el acto, se ha convertido -digo- en una reproducción en base de metacrilato sobre fondo sepia que, amén de otras ventajas, dejará escurrir el agua sin que haga úlcera en metales, telas u otros basamentos.

No pasaré ya por la plaza de este pueblo sin tornar la mirada hasta posarla en esta ilustre memoranza. Que me da igual la materia o el conducto o el condado que lo hayan pegado al muro. Sólo la figura de algo tan noble como la portada del Quijote d 1605 pegado a las puertas del ayuntamiento, ya hace brillar este punto de la vieja castilla hasta cegar los satélites de Google Earth que lo atosigan con su prosaico y tontorrón deambular estratosférico.

«Ser el dedicado de 'El Quijote' es un lujo»

lunes, 27 de mayo de 2013

WILCO

Wilco para empezar la semana.
Wilco porque me gustan muchísimo.
Wilco porque si Oasis son los herederos por derecho del legado britpop de The Beatles...
...al otro lado del mundo están los Wilco, que lo recogen y mezclan con la contaminación de Chicago.
Me gustan cuando son más de The Beatles, y me saturan cuando tiran de sus raices más country, aunque experiementen con ellas y den como resultado algo más alternativo.
Y además porque cuando veo a Jeff Tweedy cogiendo el micro, es como si viera a Germán hace veinte años.





Guitarreros al cien por cien. La más estética postura que adquiere un cuerpo al aferrarse a un objeto tan bello como una guitarra eléctrica.

 




Y ahora una sorpresa especial, con el magnífico Nick Lowe



domingo, 26 de mayo de 2013

Riders on the Storm

Convendría hablar del tiempo atmosférico como acostumbran los flemáticos británicos. Hoy nos ha dado un respiro el clima, suavizando el triste abrazo con el que nos abrumaba el ánimo. El cielo se ha mostrado limpio y azul, con trazas de deshilvanadas nubes. No he dudado en sacar a Scotty, por que pastara por esos prados altos a los pies del Ganekogorta.
Me gustaría ahora hablar del tiempo ambiental, como hiciera magistralmente en "El Libro del Desasosiego" el gran Fernando Pessoa. Qué adolescente no habrá tenido esta biblia lusitana como libro de cabecera. La tuve yo. Y como libro de mesita de noche, al que acudir en cualquier momento abriendo al azar sus páginas, como dictan las instrucciones de Rayuela (qué pésimas me han parecido siempre las novelas de Cortázar, al contrario que sus cuentos), como hago ahora de vez en cuando con el socorrido "Entre Paréntesis" del malhadado Bolaño (hubo un tiempo que marcaba con un palito encima de cada epígrafe que encabezaba cada entrada, por ir llevando la cuenta de cuántas veces embestía las páginas de este libro).
El Libro del Desasosiego es un inmenso blog de principios de siglo veinte. Un enorme e intimísimo blog donde el ortónimo se abre las entrañas y nos habla de sus ocurrencias más sentimentales, de sus efluvios psicológicos, de sus lecturas. Me lo imagino escribiendo en su cafetería lisboeta, en una libreta tipo Moleskine, mientras enturbia con el humo de un cigarrillo negro el amargo sabor que el último sorbo de café le ha dejado en el cielo de la boca. Escribiendo sobre el tiempo atmosférico, sobre el clima, como en aquella entrada, casi greguería, que consta tan sólo de una frase, tan ligera como pegajosa:

"El calor, como una ropa invisible, dan ganas de quitárselo."

Hoy se celebraba también la III edición de la Bilbao Extreme, a la que no me he apuntado. He coincidido  en algunos tramos con los esforzados participantes, pero sin la presión que les atenazaba y les impelía a un mayor y continuado esfuerzo. Mi ciclada ha sido exigente empero, pero placentera y libertaria; improvisando y cambiando el rumbo según se me presentara de insinueante la trocha.

Fresco y luminoso día de finales de mayo. Embarrado y encharcado, el firme me ha ofrecido la diversión habitual y propia de otras fechas.
No he llevado mi mp3. Lo cierto es que apenas lo llevo cuando monto a Scotty. Pero en plena ascensión me ha asediado, humeda y lejanamente atronadora, la maravillosa canción "Riders on the Storm" de The Doors.
El otro día me enteré de la muerte de Ray Manzarek, el culpable de aquél sonido tan sugerente de la banda. Bien que Jim Morrison se llevara la fama por su iconografía elvisiana y su temprana muerte, pero es justo devolver a Ray la responsabilidad de todo ese soul, apantanado en un blues oscuro, eléctrico...




viernes, 17 de mayo de 2013

OPETH

 


Voy cargado con tres bombas de Opeth en el tocadiscos del coche. Durante las últimas semanas he ido fluctuando, variando en las predilecciones, penduleando entre los temas y los discos en sí.
Deliverance (2002)
Watershed (2008)
Heritage (2011)
Quién dijo (lo dijo alguien?) que el Prog había muerto?
En mi juventud me aficioné a esta música que se encasillaba bajo el nombre de rock progresivo, o a veces rock sinfónico. Pero lo cierto es que no entendía cómo grupos que sonaban tan distintos entre sí podían tener algo en común que los englobara bajo el mismo epígrafe.
Vivían en el mismo barrio Mike Oldfield, y Andy Latimer? No podía ser, eran muy distintos. Iron Butterfly y Jethro Tull?
Llegué a la conclusión de que aquello de progresivo tenía que definir la literariedad de su defenición: su música progresaba durante toda la camción; evolucionaba...
No se trataba de tema estribillo-tema-puente-solo- estribillo-coda. No. En un mismo tema se desarrollaban varias atmósferas. Los músicos amaban sus instrumentos y los hacían hablar con una voz propia. Las letras  (al menos aquellas que podía traducir diccionario en ristre en aquellos tiempos analógicos) eran lietarias, trabajadas, especiales, poéticas, incomprensibles, conceptuales, narrativas... La canción "progresaba", evolucionaba, a veces jazzísticamente (eso lo descubrí más tarde), era compleja, se desplegaba y volvía a plegarse. Era una maravilla, una alternativa a los temas que sonaban en la radio, y que entraban amenazando tus oídos por cualquier ventana abierta del patio de vecinos.
El progresivo murió sin embargo en los años 8o y 90, y sorprendetemente aquí se levanta de nuevo de mano de una suerte de grupos que se inician en el metal para ir suavizando sus guitarras. Léase Anathema. Léase Opeth. O grupos que directamente beben en los orígenes de Pink Floyd o Camel o Yes o Génesis y remodelan la fórmula para aparecer como Porcupine Tree.
De Suecia surge este Mikael Akerfeldt, con su metal pesado y su voz gutural sacada de los infiernos, y con esos riffs que se quedan tatuados al cerebro.
Poco a poco suaviza su estilo. Quizás tras amistarse con el lider de Porcupine, Steven Wilson, y conseguir que le produjera y mezclara algunos de sus discos.
Y aquí van conmigo por estas carreteras de Euskadi, con esa voz gutural endemoniada. Nunca pensé que iba gustarme un tema con voz gutural. (con permiso de HOTR) Pero este Akerfeldt lo ha conseguido.
Que con cual me quedo? De los tres discos? Sin dudarlo. Deliverance. El más duro. El que al principio relegaba a la última posición, ha ido imponiéndose a los otros dos, y se queda majestuoso liderando las ondas sonoras de mi auto. Cinco canciones que superan los 10 minutos de duración, más un instrumental delicadísimo de poco más de dos minutos.
A fair Judgement
Master´s Apprentices
De lo mejor que pueda contener un círculo.


martes, 7 de mayo de 2013

V Marcha MTB 900 aniversario STO Domingo de la Calzada

Wearing my new outfit for the first time





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jueves, 2 de mayo de 2013

PAGASARRI

                                 What am I doing here? And at this hour? I´ve always been more a lark than an owl. And this faint evening light, dark because the heavy clouds get closer announcing dusk and night.
But I had to train before the race. I need to ride Scotty for her to have confidence in me. Bad weather has inmobilized me for too long. Cold and wet mornings have cut my training chain and now look at me, a week before Sto. Domingo´s race, with glummy thighs and weak spirit.
So, I must take the most of the slightest time with no rain. C´mon! Don´t be stupid! You don´t like mountain evenings. Yes, they make you feel sad, even with clear skies. But look at the calendar, you must go out now. Stop whining. No more. Don´t make a scene, Just get on Scotty. She wishes you, she needs some action. And you too.
And this is the reason why I am here, among these dark trees, and under this greyish sky. Alone. completely alone. No movements. No noises. Just the wood, Scotty, and me.


It´s true I prefer clear dawns. But guess what! I have enjoyed so much this solitude experience. Everybody has stayed at home because of the weather, and they have given me away this outstanding present.: this kind loneliness. The echoes of me groaning in pain, wanting to stop in the middle of the "silent slope", crying out my suffering.

I don´t feel at all this time as wasted time. You are riding while talking to yourself from time to time, Thinking deeply of things you wouldn´t otherwise, otherwhere, otherhow. It comes to me clear the tune fronm JUST A NORMAL DAY. Its dialogue. So from Seneca.




Songwriters: HODGSON, ROGER / DAVIES, RICHARD
RD- Woke up cryin' with the break of dawn, and,
I looked up and the sky,
The air was still, yet all the leaves were falling,
Can you tell me why?

RH- Well, I just don't know the reason,
I don't know what to say,
it just seems a normal day,
and, I've got to live my own life,
I just can't spare the time,
But, you've got strange things on your mind

RD- Well, I just feel ,that every minute's wasted,
My life is unreal,
And anyway, I guess, I'm just not rated,
At least twice, that's how I feel

RH- Well, I just don't know the reason,
I don't know what to say;
It just seems a normal day
And, I've got to live my own life,
I just can't spare the time;
But, you've got strange things on your mind.

RD- Eat a lot, sleep a lot,
Passing the time away,
Maybe I'll find my way,
Who am I kidding?
Yes, it's just myself.

I could listen to this so underrated Supertramp´s song for hours.
I am ready. But not enough to do the long way. Although, who knows it...



Once more, my dear and classical appointments