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La mejor postura antiálgica

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viernes, 15 de octubre de 2010

EL PASADO



No me imaginaba a Rímini con los rasgos de Gael G. B. Lo cierto es que las caras de los personajes, por mucho esfuerzo que haga el autor casi siempre flotan borrosas al contrario que sus almas.
 Recuerdo la novela con muchísimos detalles que obviamente aquí se adaptan y eliminan. Todo el libro, con el fluir de la conciencia de Rímini, está preñado de la voz que aquí falta, pero el cine es el Cine. Y desde luego a mí me ha gustado revisitar este amor vampiro de Sofia; volver a entrar al club Adela H. con sus Mujeres que Aman Demasiado; y ver, pero esta vez con la apuesta en imágenes de Héctor Babenco, el desesperado nado a contraconriente de Rímini para evitar lo inevitable. No sé si le agradecí a Angeline, allá por 2005, la recomendación de la novela. Siempre obligado.




miércoles, 13 de octubre de 2010

VARGUITAS. YA DESDE HACE TANTO TIEMPO



Tras el entrañable y emocionante PIEDRA DE TOQUE del domingo, decidí otorgarle mi propio homenaje al flamante y merecido NOBEL. Desempolvé casi al azar cualquiera de los volúmenes que no abría desde hacía años. La Tía Julia y el Escribidor. He leído la primera mitad en el hospital de Basurto, ingresado como he estado por temas de taller. Carburadores que no queman.
Ya cuando lo compré era de segunda mano, y me costó 150 pts. El año también figura. 1983. O sea, lo leí a los 17. Ahí va el compromiso que consigo mismo pactó el bueno de Mario desde casi los albores de su carrera: no dedicarse a nada que no fueran las letras.
Mediado el capítulo 11:

...¿Cómo se podía ser, de un lado, una parodia de escritor y, al mismo tiempo, el único que, por tiempo consagrado a su oficio y obra realizada, merecía ese nombre en el Perú? ¿Acaso eran escritores esos políticos, esos abogados, esos pedagogos, que detentaban el título de poetas, novelistas, dramaturgos, porque, en breves paréntesis de  vidas consagradas en sus cuatro quintas partes a actividades ajenas a la literatura, habían producido una plaquette de versos o una estreñida colección de cuentos? ¿Por qué esos personajes que se servían de la literatura como adorno o pretexto iban a ser más escritores que Pedro Camacho, quien sólo vivía para escribir? ¿Porque ellos habían leído (o, al menos, sabían que deberían haber leído) a Proust, a Faulkner, a Joyce, y Pedro Camacho era poco más que un analfabeto? Cuando pensaba en estas cosas sentía tristeza y angustia. Cada vez me resultaba más evidente que lo único que quería ser en la vida era escritor y cada vez, también, me convencía más que la única manera de serlo era entregándose a la literatura en cuerpo y alma. No quería de ningún modo ser un escritor a medias y a poquitos, sino uno de verdad, cómo ¿quién? Lo más cercano a ese escritor completo, obsesionado y apasionado por su vocación...

Por cierto, sólo recordar que Julia Urquidi murío este mismo año, el 10 de marzo, a los 84 años de edad.
Seguro que era tan trepante como Sofía Vergara.

Y para que el homenaje se corone como se merece, aquí el enlace a la fiesta que le hacen en el País, -cómo no, por otra parte-.
http://www.elpais.com/especial/mario-vargas-llosa/

martes, 28 de septiembre de 2010

Efluvios Viña Esmeralda

Ya sé que todos ustedes leen novelas. Como yo. Cómo no. Cómo si no escapar de este tedioso noriar alrededor del día.
Estaba acabando a Roncagliolo, ustedes ya saben, y barruntando qué ingenios aventurar que manchasen dignamente esta locura informe e incomprensible que son los blogues -y entre ellos el peor este ekoizle maldito. Y de repente, mientras lavaba la última copa del cumpleaños de mi hijo -como se lo digo, oigan- me viene la luz,  y pienso... que no conozco al bueno de Santiago R. Y que en puridad, no me ha gustado la novela -que aún no he acabado- y que como no le debo nada, puedo decir impunemente, que no me ha gustado su ensayo del sol naciente. Y que me gustó casi más la película. La de Sofía. Sin el casi.
 Y sigo pensando... que lo que me ha hecho crecer a mí siempre de este oficio vago de leer letras impresas es... con lo que más he disfrutado... oigan, y no es por seguir la moda de la negrita de Oprah,,, pues que es ... Bolaño.
BOLAÑO.
Los Detectives Salvajes, y luego 2666.
Pero que para llegar a eso. A crear el paladar que atrape el retrogusto chileno del infrarealista chicano, han tenido que educar esta lengua otro ejercicios dichosos. Y mientras fregaba y fregaba las copas donde escanciara Viña Esmaralda, me venían los libros, pocos, sabios, a veces prestados y otras robados. Y me place exponerlos en plaza pública y a esta hora intespestiva de martes víspera de huelga.
Thomas Mann.
Apenas me acuerdo de La Montaña Mágica que nos sea la Chaise Longue y un capítulo tedioso que describía la primera Guerra Mundial, que me recordó  a su vez otro capítulo tedioso  que en Retrato de un Artista Adolescente describía una fachada barroca o renacentista, fachada o arcada o cimborrio o yo qué sé, que ya hace mucho tiempo de aquella lectura, que por cierto, hice caminando día tras día, tras comer en casa y dirigiéndome a la oficina. Había adquirido la asombrosa pericia de leer mientras caminaba, evitando farolas, mierdas de perro y pesados saludos a pesados viandantes. Lo juro.
Dos años antes. o tres, yo iba a la universidad de Deusto, y en el último curso de aquella locura compartí pupitre con una de las primeras alumnas que estrenaron este trasiego que hoy se llama Erasmus. Era una valquiria  germana, que venía de cerca de los montes metálicos- Que me recomendó El Lector. Por lo que siempre le estaré agradecido. Con el que tuve una de mis pocas erecciones leyendo letra impresa. Con el libro.
Pero también le debo. Y sobre todo. Los Buddenbrook. Que en una cena. La de su despedida a Baviera. Me encareció. Los Buddenbrook.
Oh!
Los Buddenbrook.
Felpudo obligado de toda puerta a este mundo de letra impresa. Gracias. Aunque no me acuerdo de su nombre, la evocaré con un Catherina. Gracias.
Lo siento Santiago Roncagliolo. Después de Los Buddenbrook debí seguir creciendo en mis lecturas. Supongo que a ti te pasó lo mismo. La leiste. Y lo demostrate en Memorias de una Dama. Y caimos y nos abismábamos con lo que después viniera, que no hacía sino engrandecer a Mann, y obligarnos a esta búsqueda que bien puedira terminar en Bolaño. Un Bolaño renacentista que bien pudiera haber escrito Los Detectives en 1605 y 2666 en 1615.
Vale.
Y busquen en sus supermercados Viña Esmeralda de Bodegas Torres, Catalana. Como Bolaño casi. Encarecidamente. Degusten y repórtenme.
De nada.

lunes, 20 de septiembre de 2010

RONCAGLIOLO

Estoy leyendo una vez más a Roncagliolo. Un título anodino que se me olvida. No acabo de acordarme del título de la novela que estoy leyendo. Qué raro. Tan cerca de la vida. Lo cierto es que sé que no me defraudará y que a pesar de que voy por la página 65 y ando aún errabundo y desenganchado, acabaré por doblegarme ante una vuelta de tuerca o un meandro intenso que me gane de nuevo a la causa.
He leído Pudor. Y Abril Rojo. He leído Memorias de una Dama. Y ésta última me parece la Conversación en la Catedral de este otro peruano. Me fascinó, me convenció, me convirtió al roncaglionismo.
Así que he vuelto entusiasmado a esto que parece un cóctel entre la Coppola y la Coixet. Por cierto, si no habéis visto El mapa de los sonidos de Tokio sabeos afortunados. Me he de repetir "no volver a intentar nada Coixet. Ni un anuncio."
La incomunicación en la nueva Babel que es Tokio. Vale. Inteligencia artificial y máquinas para subrrayar la incapacidad relacional. Vale. Me muero por un punto de vista extraordinario, y la segunda persona del singular dirigiéndose a Mai me parece, cuanto menos, sugerente para ver a dónde me lleva y cómo lo culmina. Vale.
Que me identifico con Max. Sí, mucho. Soy de los que una vez al año deambula por los pasillos y ascensores del hotel donde la empresa te junta con otras doscientas personas con identificador al pecho. Un horror y un espanto. Por eso sigo con esta novela, a pesar de que no anima en su proemio.
Añoro Memorias de una dama. Y me acabo de enterar de que he de guardar mi volúmen como oro en paño. Las reediciones están congeladas. Los herederos de la Dama en cuestión, en quien se basa el personaje de la novela, tienen abierta una querella con Alfaguara y con el autor que mantiene en solfa el futuro de la magnífica novela. Por ahora. Así que vayan a las bibliotecas o pídanme mi ejemplar. Prometo enviar. Con vuelta.

sábado, 11 de septiembre de 2010

YA NO HABRÁ MARCHA ATRÁS

Aparqué en zona de carga y descarga y puse las luces de emergencia como señal de que la infracción era voluntaria pero iba a ser breve. Al bajar y cerrar la puerta me topé con aquel escaparate tan oscuro. En la luna, en su parte alta, rezaba el nombre: FROM THE GRAVE. No pude sino entrar, y admirar cómo en un orden y espacio de boutique de quinta avenida se disponían sin embargo brazaletes de tachuelas, parches de Manowar, Chaos, Aerosmith... En una vitrina acristalada figuraba una lengua carmesí de los Rolling justo en el trocito de tela que colgaba de los hilos de un tanga de terciopelo negro. Había ropa de niño, camisetas y graciosas chupas de cuero dimunutas donde se leía AC DC o KISS. Por supuesto todo era oscuro pero sin sensación de ahogo gracias a un buen diseño de luces. Había espacio de sobra para pasear entre los mostradores y  maniquíes.
Y entonces allí estuvo ella, gótica y rotunda. El negro de la indumentaria disimulaba quizás un ligero sobrepeso, y los piercings diseminados por su cara y orejas enmarcaban unos ojos radiantes de carbón encendido.Nos pusimos a prueba. Yo supe el nombre de la banda con un baterista de un solo brazo. Ella acertó con  la tonada de Charlie Parker que le silbé al oído. Nos enamoramos en el acto. Intercambiamos miradas y palabras innecesarias, saliva y caricias entre aquellos gorros de policía neoyorquina. Finalmente hicimos el amor en los probadores. Era viernes. Apenas mediodía. Enlazados por las manos salimos dejando la tienda abierta. Un agente sacaba su libreta frente a mi Mondeo, pero ya no me incumbía. Comenzamos a subir. Ascendíamos por un vallecillo que reducia, allá abajo, la ciudad a una mancha roja de tejados. El prado claro se fue cerrando y crecieron de repente plantas que se enganchaban con sus púas a nuestra ropa. Nos la quitamos. Sí, nos desnudamos para avanzar.
Ella era Shei me había dicho, pero yo la llamé Shara. Me preguntó y ahora qué. Le dije que en cuanto atravesáramos la frontera ya no habría marcha atrás. Y ella lo repetió con una sonrisa sí, no habría marcha atrás. Ascendía entre los árboles delante de mí, mostrándome su beldad futurista de volúmenes. Shara, le dije, no mires atrás. Sobre todo cuando lleguemos a la muga. No mires atrás. Pero Shara quiso observar por última vez ese mundo suyo que ya se iba borrando.
La bajé como pude a su ciudad. Sus cabellos detenidos. Su piel gris de dura ceniza. Su gesto de rabia contenida pero con la estoica tristeza en los labios ya eternos. Todo lo clavé en un parque de Irún. Allí vuelvo cuando puedo a limpiarle de grafittis las espaldas, y a quitarle chicles secos que pegaron los ñiños en las pupilas frías que ya no me ven.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

HA SIDO UN SUEÑO??

Una imagen para el recuerdo de la luz cayendo oblicua en la mañana. El dolce far niente entre las lecturas de agosto. Los martinis,  los mojitos de Miguelón, gin-tonics, vodkas...La chaise longue y el balancé para la siesta. La indolencia del tiempo... mi Scott relinchando en el camino a la Fonfría. Lo mejor que el capitalismo consumista ha dado al hombre es la brevedad de las vacaciones?   No, Angeline, no. Aún arrastro por la oficina placenta de verano. Y hasta que no se me vaya el suave tostado de esta piel triste, sé que aullaré como un licántropo a esa luna que tan bella se me mostró sobre Júpiter varias noches.

viernes, 9 de julio de 2010

LECTURA COMPARTIDA BILBAO-NY-BILBAO

Mi madre vería el mar por vez primera a los 22 o 23 años, así que llegara a Vizcaya allá por los sesenta. Sería en la playa de Neguri, lo que hoy llaman Arrigunaga, donde sus pies hoyaran la arena. Así les pasó a mis abuelos y a toda la pléyade que abandonó el Valle de Alcudia por aquellos días (Ay! tristeza de la diáspora obligada) para poblar las pinas laderas del sur de Bilbao, y engrosar así, las filas de trabajadores que aprendían a poner ladrillo sobre ladrillo o a soldar las chapas que cubrían el armazón del buque carguero que calaba en los diques de Erandio.
Mi progenie es de secano, de encina y olivo, del trillo y la yunta, más afín al espíritu campestre de Delibes que a los vientos racheados del mar de Melville.
Las historias que atesoran silentes mis ancestros desgranan esencias de tomillo y hierbabuena; de abulagas, romanzas y romero. Los colores de mi memoria familiar son los azules del cielo azotándoles en el aviento, así como los protéicos y secos ocres del cereal crepitando bajo la canícula inmisericorde de La Mancha.

Envidio a Kirmen Uribe por haber tenido la idea (y sobre todo por llevarla a término) de amalgamar las historias de su familia de forma que se queden a vivir entre ellos, que no se diluyan en el olvido. Todo se perdería irremisiblemente, o degeneraría en lo que no fue, como le pasa a toda literatura oral  transmitida o recibida sin rigor. Estoy seguro de que la empresa la llevó a cabo con modestas pretensiones, mucho más locales, sin pensar en absoluto en la transcendencia mediática que le aporta el premio. Uribe aporta a todo ello su sensibilidad de poeta en ciernes, y todo el afecto que le provoca saberse parte de lo que cuenta.

El euskera es uno de esos babilots antiguos que adornan el anaquel de las lenguas del mundo. Plagado de tesoros bajo las "x" de su mapa, es un idioma mimado, agraciado por unas circunstancias extralingüísticas y ordeñado políticamente por una administración politizada y nacionalista. El pobre idioma, muchos de sus hablantes, ajenos al tejemaneje interesado, viven los vaivenes de su agonía haciendo uso de su lengua con toda la naturalidad y el amor de su mundo. Kirmen relata sus paseos por Europa y América como embajador de esa riqueza que supone expresar los mismos sentimientos de todos nosotros en una lengua distinta y pequeña sólo en número de hablantes, como el gaélico, el lituano o el euskera.

B-NY-B es un cesto donde se ven en primer plano los nudos de sus mimbres. Kirmen se esfuerza en enfocarlos, en no esconderlos. Quiere que la estructura, la urdimbre estén al aire; que veamos el magnetofón con el que graba a los familiares de Arteta. La tramoya es la misma novela. En cierto modo ya lo vimos en "Soldados de Salamina" con la historia de Sánchez Ferlosio. Esta factura no me disgusta, aunque prefiero las historias de literatura dentro de la literatura más del estilo de "La parte de los críticos " de Bolaño; o del cine dentro del cine como "La noche americana" o "Bailando bajo la lluvia".
Kirmen me enseña lo obsceno: sus disquisiciones sobre cómo iniciar la novela, con qué frase, cómo cambia de opinión y sustituye párrafos o elimina lo escrito. Como cuando nos justifica cómo optó por el precioso introito de la metáfora que compara los árboles y los peces. Y así, poco a poco, va armando su libro, como Lope su soneto: burla burlando






jueves, 24 de junio de 2010

BITACORA DE LA LECTURA BILBAO-NEW YORK-BILBAO

En la romería de Aurelio Arteta


Primeras páginas

Generalmente la literatura que leo no recoge los lugares que me son familiares: mis calles, los edificios que me acompañan en los paseos, los museos que frecuento desde niño, los pueblos que visito como un turista más o a los que me desplazo para trabajar.
Me topo con la amistad entre Aurelio Arteta y Ricardo Bastida. Y ambos forman parte también de mi paisaje vital. Los cuadros de Arteta al igual que todos sus compañeros de generación y de claro imaginerismo nacionalista vasco me son muy familiares en mis frecuentes visitas juveniles al museo de Bellas Artes de Bilbao, aunque yo iba más buscando al Profeta de Gargallo que a Salicio y Nemoroso tocados con boina, lo confieso.
Bastida, por otra parte, está de rabiosa actualidad, ya que Philip Starck ha rellenado su Alhóndiga con un vanguardista centro cívico que ha devuelto a Bilbao un edificio muerto durante décadas. Por cierto el único edificio que ocupa una manzana entera en la villa. El resultado es impresionante.
En uno de mis posts, uno que hablo sobre Unamuno, reproduzco a la Palas Atenea que gobierna el chaflan del Instituto Central, de Bastida, en Bertendona con Pozas.
Y por último, Bastida está tb en el meollo de la polémica, pues se discute aún si derribar o no su edificio de Sukarrieta, sede de las tradicionales colonias veraniegas de la BBK, para construir el 2º Guggenheim Museoa, el que destrozaría Urdaibai por cierto.
Subo pues al vuelo, tomo asiento y me dispongo a disfrutar del viaje. Me ha tocado ventanilla, por cierto, y yo soy más de pasillo, qué le vamos a hacer. Prometo hablar más de aspectos literarios en el próximo corte.

miércoles, 16 de junio de 2010

ANDAR LA TRAMA



Hoy nos vamos los tres a las 10 a disfrutar de Jorge Drexler un par de horitas. Daremos por iniciada la temporada de verano (Iñigo además ya de vaciones), donde el jazz y el sol entran en nuestras vidas. Canciones nuevas que no podremos tararear aún, pero otras muchas que cantaremos de memoria rodeados por el modernismo restaurado de este Campos durante tanto tiempo muerto.


domingo, 13 de junio de 2010

NUNCA ME DESMAYO PORQUE NO ESTOY SEGURA DE CAER CON ELEGANCIA


Lo que reza en el título del post lo dice Dietrich, congelando la ascensión de Laughton en su silla mecánica hacia la siesta prescrita. Ni la rutilante belleza madura de Power, ni la fría escarcha que destila Marlene hacen sombra a la flemática ironía de cada frase de Laughton. Billy Wilder le pone en los labios 100 cargas de profundidad que estallan en 100 carcajadas intelegentes.


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lunes, 7 de junio de 2010

TRAS EL VEREDICTO


TRAS EL VEREDICTO

De repente en el costado, la calma
chicha se revuelve contra el alma.
Y despierto.

Todo se aleja, mengua y perspectiva,
quedo solo flotando a la deriva,
un despojo.

Por mucho que leas el veredicto
en nada trocaras su senso estricto.
Te rebelas.

Mas para qué oponerte a la natura,
tarde o pronto serás fruta madura.
pronto o tarde.

¿No acabaron los reyes, los señores
mezclando con la tierra sus humores?
Qué te pena...

¿Acaso no el poeta en sus canciones
te enseño de la vida las lecciones?
Qué te duele...

¿Y acaso es especial tanto tu caso
que esperas la excepción a cada paso?
Pobre ingenuo.

Ya sé que no has gozado de loores,
que esperas de la vida aún los honores.
Mas ya es tarde.

Hasta ahora morabas las afueras,
y al punto de salir aunque no quieras
te estás viendo.

Sosiega ese resuello, aplaca el llanto,
no dejes que te tenga el vil espanto.
Sé un hombre.

Arregla, pon en orden tus asuntos.
Es duro, pero aquí rima difuntos.
Ya es la hora.


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miércoles, 2 de junio de 2010

EROSIONES

El viento del oeste modela el caserío de la ciudad.

jueves, 27 de mayo de 2010

BURLA BURLANDO VAN LOS TRES DELANTE



SONETO A MI DUEÑA -UN POCO EN CHANZA-
PARA QUE DE REZONGAR DESCANSE
LOS SÁBADOS A LA MAÑANA.
(sobre todo ahora que empieza el buen tiempo)


Soy converso a tu boca, a tu retina,
a todo lo cercano a tu universo,
a tu lado frontal y a tu reverso,
a tu luz, a tu noche, a tu neblina.

Ya te toques con velo o con pashmina,
bien calces alpargata o cuero terso,
yo siempre preparado tendré un verso,
 será de tu beldad burda bocina.

Más llegando puntual el día sexto
no me retengas, Corazón, en  cama,
pues sabes que he de andar en bicicletas*.

No hay engaño, soy fiel, no es un pretexto.
Se abre el cielo y el bosque me reclama.
Pesa más el ciclismo que dos tetas.

Bicicletas*: neologismo aceptado por la R.A.E. por el paralelismo observado con la expresión  "andar en     pelotas".
                  Que de las dos formas se puede y debe decir, en singular o en plural.

miércoles, 19 de mayo de 2010

¿Dije + Cine??



Y es que está pasando en todas las ciudades. Con la sociedad del bienestar, o de la saciedad, las pobres salas de cine se colocan en el ranking de las especies en vías de extinción por encima del urogallo y del teléfono fijo. Aquí en Bilbao, sólo quedan tres CINES-cine: Los Capitol, Los Renoir-Deusto, y Los Multi.
Ahí va mi ejercicio-homenaje-melancólico: Vistarama, Olimpia, Coliseo Albia, Gran Vía, Carlton, Albéniz, Rekalde, Ideales, Campos, Urrutia, Mikeldi, Avenida, Ízaro, Bellas Artes, Astoria1 y Astoria2, Ayala, Buenos Aires...
En todos babeé sentado y boquiabierto mientras se sucedían mil aventuras en sus pantallas. Algunos incluso oficiaban con el sacrosanto rito de abrir sus telones a la par que atenuaban las luces dejando poco a poco el terciopelo de sus butacas en la más profunda oscuridad.
Muchas películas se grabaron en mi imaginario emparejadas con la sala donde pagué la entrada. Fitzcarraldo en el museo de Bellas Artes; Indiana Jones en los Urrutia; Ghandi en los Mikeldi; Terminator en el Buenos Aires; Los Cañones de Navarone en el Campos; La vida de Brian y The Wall (el mismo día) en los Carlton... A fuego lento tengo tatuados esos binomios de Newton en mi curriculum vitae. Esas Salas que se han ido convirtiendo en gimnasios, hoteles, supermercados, juzgados, sport shops, tiendas super fashions de ropa hiper pija,,, lugares todos a los que procuro no entrar, aunque a veces caigo en ellos como en arenas movedizas, y allí, anclado hasta la pelvis, hago un barrido visual reconstruyendo la pantalla, los palcos, las filas, los servicios, una triste arqueología imaginaria que me sume, me hunde y me deprime.
Y hete aquí que desde hace cinco años vivo a la vera de uno de esos fósiles que luchan por mantener en formol la muy edificante tradición de ver a Hitchcock en pantalla de veinte por siete. Aquí, durante estos años que vengo viviendo cerca de Los Multis, he ido adquiriendo la feliz costumbre de dejarme caer los lunes, el día del espectador, más baratito, comunión con otros perdidos de la noche ya que de caer caigo en la última sesión. Llego. Alzo la mirada pues sus ocho platos los tiene como colgados del alero. Elijo mi menú y me introduzco en la salita. Sí. Son pequeñitos aunque cuidados, modestos y orgullosos. En varias ocasiones, se ha dado la de que avanzaba el tiempo de espera y era que iba siendo yo el único espectador de la sala. Se apagaron las luces, se proyectó la magia, y al levantarme se confirma la soledad de la sala. Único espectador he sido por ejemplo de La Clase,  y de En Tierra Hostil últimamente.
PERO, todo este preámbulo o proemio viene porque quiero constatar que hace ya bastantes semanas que no puedo ir a mi cine los lunes por la noche. Otros quehaceres me reclaman. Clavado me tiene en la silla, en frente de la pantalla de mi PC, la serie más seria que he visto en tiempo. La tercera temporada de BREAKING BAD es algo sublime. Delicatessen a base de bits. Cada lunes me espera el bueno de Walter White y de Jesse, de Skyler, y de Hank, este policía de la DEA que ha ido creciendo ante mis narices desde quella lejana primera temporada, hasta convertirse en un personaje mastodóntico, entrañable y profundo.