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La mejor postura antiálgica

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viernes, 29 de abril de 2011

VICKY PEÑA

 Acabamos de llegar de ver UN TRANVIA LLAMADO DESEO.
I-m-p-r-e-s-i-o-n-a-n-t-e.
Tras nadar entre lo clásicos del Hollywood con LOS DOMINIOS DEL LOBO, voy esta tarde y me zambullo en Tenesse Williams. De cabeza. Diving to the deepest.
Todo bien. La dirección de actores de Mario Gas. El decorado... Pero. He de hacer un alto para postrarme ante la interpretación de esta actriz. Vicky Peña. No ha sido posible evitar comparar cada actuación en escena con sus actores correspondientes de la película de Kazan. Salvo la de Vicky Peña. A los diez minutos me olvidé completamente de Vivian Leigh porque esta mujer es en sí misma su propia referencia. Creciendo y creciendo hasta la necesaria sobreactuación de las últimas escenas que la llevan al sanatorio psiquiátrico. Durante la primera parte la vi desde  delantera de palco, pero en el descanso me dejé caer a un asiento vacío en la cuarta de butaca de patio y entonces fue el apogeo del tranvía.


Roberto Álamo me ganó con su Urtain (me senté a un lado del cuadrilátero que se montó en el propio escenario) y vi desde primera fila cómo se ganó a pulso el Max del año pasado. Pero aquí no lo he visto. La sombra de Marlon Brando es demasiado larga, y también hay que decirlo, no era tarea fácil. No sólo era cuestión de enseñar el torso de boxeador. Ni siquiera se ha puesto la camiseta blanca de tirantes.
Alex Casanova sin embargo ha moldeado sabiamente los mimbres que le pasó Karl Malden y ha recreado un estupendo y creíble Mitch.
 
En cuanto a la historia, no recordaba que Stanley violara a Blanche la noche que Stella pasa en el hopital. Tendría que volverla a ver para recordar cuál es el motivo puntual que hace que Blanche acabe de desbarrar. Es posible que el giro argumental que he visto en escena no fuera apto para las pantallas del Hollywood de los años 50.
Punto negativo: el Teatro Arriaga que cobra delantera de palco al precio de Butaca de Patio para asientos en los que tienes que contorsionarte para ver el escenario en su totalidad. Es lo único. Porque por lo demás hemos salido encantados con esta actriz maravillosa.
¿Ariadna Gil? Sin más. Correcta. Je, je. Es que nunca ha sido de mi devoción,

jueves, 28 de abril de 2011

LOS DOMINIOS DEL LOBO

Siempre me cuesta horrores imaginar el rostro de los héroes que leo en las novelas. Nos ocurrirá a todos. Si me concentro un poco, y les hago un primer plano haciendo un alto en la lectura, me salen desenfocados, como Robin Williams en el cuento de Desmontando a Harry, una de las películas que más me gusta de Woody Allen, si no la mejor.
En Los dominios del lobo, sin embargo, ha sido pasmoso comprobar cómo casi todos los personajes aceptaban sin protestar las caras de Dana Andrews, Humphry Bogart, Dick Bogarde, Walter Houston, James Cagney, Gene Tierney, Fred McMurray, y desde luego una Barbara Stanwyc muy muy jovencita interpretando a Virginia Wainscott, junto a Robert Mitchum en la piel del insensible Wes McMullan.
Si pudiera tomarme unas cañas con Javier Marías, le iría diciendo con qué actor he emparejado cada uno de sus personajes y estoy casi seguro de  que coincidiría en más de un sesenta por ciento.
Muy bien traídos el intro y el epilogo. Uno contándonos cómo se cocinó el libro en París -impagable anécdota- por un joven bien acomodado que se exilaba a cama puesta pidiéndole casi permiso a los padres para ir a ver películas a la cinematheque fancesa; y el otro, jugosa reflexión sobre la literariedad de las novelas, a veces quizás rozando cierta autojustificación ante la crítica del momento, cuando maldita la falta que le hacía.
Lo cierto es que Marías me ha dado momentos inolvidables con Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí, y todas la almas. Ir a la fuente primera ha sido todo un placer por lo atípico y original de su debut. 

viernes, 15 de abril de 2011

ASTRUD GILBERTO



You know that it would be untrue
You know that I would be a liar
If I was to say to you girl
We couldn't get much higher
Come on baby, light my fire
Come on baby, light my fire
Try to set the night on fire
Oh, the time to hesitate is through
There's no time to wallow in the mire
If I was to say to you
That our love becomes a funeral pyre
Come on baby, light my fire
Come on baby, light my fire
Try to set the night on fire
Yeah, yeah, yeah, yeah
Oh oh
Mmmm, yeah
Oh oh
Light my fire
Light my fire yeah yeah
Mmmm, yeah
The time to hesitate is through
There's no time to wallow in the mire
Try now we can only lose
And our love becomes a funeral pyre
Come on baby, light my fire
Come on baby, light my fire
Try to set the night on fire
Yeah
Come on baby light my fire
Come on baby light, light my fire
Light my fire, light my fire, light my fire
Whoa, yeah
Light, light, light, light, light, girl
All you've got to do is light my fire
You gotta light it girl
You gotta light it yeah
Light my fire, light my fire, light my fire,
Whoa, yeah
Light, light, light, light, light, girl, girl




El miércoles. 13 de Abril. Mi padre cumplió setenta y un años. Tan lejos de la tierra que le vio nacer y tan de acogida en ésta, y tan a gusto también en La Rioja. Esto es un homenaje que le hago a sus manos abruptas, a su pequeña cicatriz en la frente, a su forma de echarse el sombrero a la derecha, a la dedicación y adoración que mantuvo por su mujer hasta el cinco de diciembre del pasado año, a su firme compromiso de cambiar de coche cada cinco o seis años, a su tardía pero entregada afición a la lectura, a su mentalidad y actitud de ingeniero sin diploma, y a esos cafés tan negros que tantas veces compartimos.  
Porque muchas veces me ha encendido el fuego. Y porque también Astrud Gilberto nació como él en mil novecientos cuarenta. Y porque me encanta esta versión de The Doors

lunes, 11 de abril de 2011

Mil Quecientos Ochenta y cuatro



El cine dentro del cine lo bordó nuestro gordito dilecto en La ventana Indiscreta. James Stewart nos ofrecía su mirada relativa para que la nuestra fuera una muñeca rusa que ofreciera un nuevo nivel en el acto de mirar lo que se desarrolla ante nuestros ojos.

 La literatura dentro de la literatura ya está más que ensayada desde que Don Quijote, en 1615, hojeara una edición de sus aventuras de 1605.
Vargas Llosa  nos presentó en la página menos uno de su Tia Julia, a Salvador Elizondo concentrado en su mantra "Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme que escribo. Etc..."
Vila Matas no es capaz de salir de ese ciclo vicioso de la letra dentro de la letra, y nos regala una y otra vez sus variaciones malabares de estos juegos endémicos.
Y Bolaño erige al fin su enorme monumento a la vida que es 2666, con este introito:
"La primera vez que Jean-Claude Pelletier leyó a Benno von Archimboldi fue en la navidad de 1980, en París, en donde cursaba estudios universitarios de literatura alemana, a la edad de 19 años. El libro en cuestión era D´Arsonval. El joven Pelletier ignoraba entonces que esa novela era parte de una trilogía (compuesta por El Jardín, de tema inglés,  La máscara de cuero, de tema polaco, así como D´Arsonval era, evidentemente, de tema francés), pero esa ignorancia o ese vacío o esa negligencia bibliográfica, que sólo podía ser achacada a su extrema juventud, no restó un ápice del deslumbramiento y de la admiración que le produjo la novela."
Cómo no hacerse bolañista tras leer esto en cualquier librería. En breve tocará acometer la segunda lectura por cierto.


 Pero ahora arroya como un tsunami (sí, ya sé que no es feliz símil) el nipón de Murakami con su 1Q84. Con su literatura encerrando más literatura; con otros libros dentro de su libro; con personajes unamunianos que están a punto de saberse personajes pindarellianos. "Quizás sea porque yo misma no existo" dice Aomame ya en el libro II. Y luego, haciéndose fuerte en la duda solipsista, se reafirma con  "Y yo no vivo en un mundo de ficción". 

Cómo no sucumbir ante el arriesgado órdago del editor Komatsu de cocinar -con la ayuda de su ghost writer Tengo- la obra definitiva que aún no había tenido  la suerte de encontrar.
Y a partir de ahí vemos cómo empiezan a construirse los distintos planos de este edificio. Leemos una novela "1Q84" cuyos personajes reescriben otra novela "La Crisálida de Aire".
Al principio creí acertar al pensar que los capítulos impares de la historia de Aomame no eran sino las páginas de La Crisálida de Aire que Murakami alternaba con la historia principal de Tengo en los capítulos pares. Pero no. No. Porque la reescritura de la Crisálida... ha sido en realidad el catalizador que ha reavivado en Tengo sus ansias creadoras para escribir una novela totalmente suya donde manipular su pasado. Y esa novela es la que se sucede en la parte de Aomame de los capítulos impares. Esa sí. Sí.
A partir de ahí, las referencias entre las tres novelas se suceden, es decir, entre las dos novelas de la trama y la propia 1Q84. Se cruzan, diluyendo sus tabiques; rezumando las mismas anécdotas y antecedentes en las tres narraciones. Las lunas mellizas, la sinfonietta de Janacêk, la secta Vanguardia, la litel pipol...


Murakami te hace firmar desde la primera página (y esto ocurrió ya en mayor medida con Kafa en la Orilla) un contrato en el que te comprometes a deglutir totalmente todo lo que te ponga en el plato. Incluida la suculenta receta "manga" de la Little People.
Acabado el libro Uno, sin descanso, sin pausa, me zambullo ya en las sísmicas páginas del Dos. Pero avanzo moroso. con miedo a terminar demasiado pronto, a saber demasiado rápido si Aomame se dispara en la sien o en la boca tras el encargo de Madame. Degusto como en cámara lenta la imagen de Aomame vendándose los ojos para practicar, cual marine novato, el mecánico reflejo de meter una y otra vez el cargador de su HK4 tras tirar de la corredora hacia atrás y quitar el seguro.
Y todo este condumio, de lo más sabroso, flotando en la sopa de la sinfonietta de Janàcêk, de la Pasión según San Mateo o del Clave bien Temperado.
Sigo pues con el II.
Aún recuerdo con estremecimiento que compré el libro casualmente el mismo 11 de marzo no sabiendo aún nada de la tragedia.


jueves, 31 de marzo de 2011

SANDOR´S

En la red no está todo. Es mentira. Hay trazas de mi pasado que no han dejado huella. Cliqueo en el campo vacío SANDOR`S, discoteda Sandor`s,  y no hay rastro de aquel templo en mitad de los olivos y de las eras de La Mancha.
Pagaba doscientas pesetas cada noche para dejarme acariciar por el cortinón de la entrada, y notar el aire fresco y acondicionado que ya me esperaba arremolinándose y agazapado en la oscuridad de la sala. El dinero escaseaba a los diecisiete así que el Erizo y yo nos independizábamos de la barra entrando ya entonados con unas Mahous y sus sendos chupitos de anises. Nunca he entrado en un burdel, pero apuesto que muchos cuentan con aquel aire de la  Sandor´s, provinciano y global a un tiempo. Las luces de neón y las baldosas de colores psicodelizando mis saltos, su reservado de vagón trans-mesetiano, sus paredes de terciopelo rojo y aquellas musas clásicas de terracota satinada bajo las luces llenas del humo de nuestros fortunas. Todo eso quiero evocar y ver de nuevo. Una droga que me transporte unos minutos a aquel paraíso con aquellos amigos estivales y con aquella música que Mariano se traía de Londres para que nosotros la bailáramos en Alamillo.





Aquel disco lo ponía sólo para mí. Sólo yo me quedaba entregado en el cuadrado con los neones iluminándome el sudor a chorros. Sólo bailar, bailar. Bailar. Wishbone Ash no era cool, no tenía video clip que mostrar en la pantalla, al contrario que Men at work y su Down under, The Cure, o el I want to Get Free de Queen.. Just Testing era sólo guitarreo y lo evitaban. Aprovechaban para fumar, para salir al fresco de la calle, para mear, para besar, beber. Yo me enamoré de aquella canción: Living Proof. El mantra final con los coros repitiendo una y otra vez: I got to have proof y aquel solo de guitarra estirándose y estirándose haciéndome flotar con mi air guitar fuertemente asida, cosida, almada. Y Mariano, como no podía ser de otra manera, me regaló el disco la última noche, cuando le dije que hasta el próximo año y todo eso.
Con las guitarras gemelas (twin guitars) y el bajo de Turner en mi cabeza, la camisa chorreando y el pelo empapado en sudor, dejábamos Sandor´s camino a la carretera,para tumbarnos allí en el templado asfalto, mientras las fugaces se reían de nuestros deseos. Era el verano en el que yo escuchaba a Andy Latimer en Camel metido en el Renault 6 de mi padre así que todos echaban la siesta. Made in Japan de D.P. y Jimmy Hendrix. Era el verano de Miguel ríos y Luz Casal recorriendo los estadios de fútbol de toda España. La Orquesta Mondragón disfrazaba de Lobo feroz a Popotxo. Y yo leía El Túnel de Sábato y los Cronopios de Cortázar mientras me extasiaba con Ted Nugent y Judas Priest.
Me llevé a Bilbao JUST TESTING, el regalo de Mariano. Quizás es que se quería deshacer de el disco. Quizás fue que me apreciaba. Lo cierto es que nunca me ha abandonado esa pareja de guitarras, Powell y Turner. turner y Powell.



He elegido este directo, añejo como los recuerdos que se me caen esta noche. Un poco teñido de dulce patetismo, con la formación dispar en edad, los rifts bastante cambiados respecto a la versión de estudio del disco, y esos impagables bailarines (2,55") en la pista de baile, atemporales y dionisíacos.

jueves, 17 de marzo de 2011

CHANGING OF THE GUARDS

Extraño día. Al fin se disipa. He acabado revisitando viejos temas de Neil Young, Pink Floyd y ese Bob Dylan que cada día me gusta más. Todo antes de ir a la cama. Me voy con la noticia de que el consejo de las naciones unidas al fin da luz verde a una intervención en Libia. Parecía que el lejano Oriente había desviado la atención condenando a Bengasi a un hostigamiento hasta la ceniza. Aunque uno nunca sabe. No sabe si las acciones entrañan intereses viciados y manchados por la dependencia del crudo. Nos alegraremos empero. Sea como fuere, hay que limpiar la arena de ese decierto de escorpiones con estirpe.
El capítulo 4 de 1Q84 me ha encantado. todo apuntaba, o eso me parecía mí, a que Fukaeri y Aomame iban a ser la misma chica. Pero al final Aomame llega a su destino y lo que hace rompe toda la predecibilidad y me contenta . Murakami tiene una imaginación pasmosa. Por cierto qué significa sizigia. Nunca me había topado con esa palabra. El traductor también patina hasta romper los platos con un incertitudes donde se entiende incertidumbres.
Esta mañana me ha llamado Maite al móvil y me dice que el cuerpo que han encontrado flotando en un pantano de Azkoitia es de una chica que conocemos de Excaray. Antes ya había leído la noticia mientras tomaba el café en un bar. Sórdido y de trama negra. De ser un suicidio, cuántos estará ocasionando esta crisis. Los medios parecen tener un protocolo deontológico que les impide airear cifras. Mañana voy a Donosti y creo que al fin saldrá el sol.
Salud.



lunes, 14 de marzo de 2011

NIPPON-KOKU






Esta vez la mujer del pescador ha tenido una pesadilla más que un sueño.
Lo que son las cosas, las casualidades austerianas. El mismo viernes 11, antes de conocer el terrible apocalipsis, compro 1Q84 de Murakami. Avido de meterme en sus casi mil páginas saboreo el tiempo salivando en la antesala a sentarme a su mesa. Pero antes de entrar y de conocer a AOMAME, a TENGO o a KOMATSU, se suceden las noticias y las imágenes de la tragedia.
La sensación de impotencia es inmensa, como las consecuencias que escupen las pantallas.
Seismo, tsunami, radiación, volcán...póker de ases que paraliza y destroza la partida.
El propio Murakami, como todos sus compatriotas, está familiarizado con los conceptos de seísmo y  tsunami. En página 28 escribe
"Avanzaba arrasando todo, como un tsunami silencioso".
Sórdida premonición en la página 37:
"El horóscopo, que Tengo escribía al tuntún, tenía fama porque acertaba a menudo. Cuando escribió *tenga cuidado con el terremoto que va a haber por la mañana temprano* efectivamente hubo un gran terremoto a primera hora del día".
Por el título, esperaba que Murakami diera un giro al tono fantásticamente manga de "Kafka en la Orilla" y recreara un mundo orwelliano, tenso y límite; o trágico y pesimista como Kenzaburo Oé. Pero no. Me encuentro con una pseudo Alicia que accede al subsuelo bajando por unas escaleras de emergencia muy sugestivas y prometedoras, mientras una máxima rebota en su mente como un mantra "las apariencias engañan".





Ya en estos dos primeros capítulos que llevo, van sucediéndose algunas piezas musicales -como es marca de autor-: la sinfonietta de Janâcek, y Billy Jean de Michael Jackson. Y el tema de Tengo y de Komatsu, de literatura dentro de la literatura es de los que me ponen las pilas.
Me adentraré en 1Q84 con un profundo respeto y una sensación de solidaridad, limitada por la impotencia y la rabia. Empatía ante el albur de los amargos dados de la naturaleza.
Esta vez la ola de Hokusai se ha salido del lienzo quién sabe por qué.



sábado, 12 de marzo de 2011

TERRENCE MALICK




"Todo lo que sacrificaron por mí
se perdió
como el agua sobre la tierra.
Lo que yo podría haber dado
por amor...
pero ya es tarde.
Mi corazón habría muerto
lentamente."

Malick es un poco el Salinger del cine.

.

lunes, 7 de marzo de 2011

LIFE IS A LONG SONG




Vale que Martin Barre siempre ha sido el 49% de JT, pero el resto siempre ha estado a buen recaudo con este tipo tan majete. Y sin hacer la garza.



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domingo, 20 de febrero de 2011

SUNSET PARK. AUSTERO SOY

Últimamente con cada novela de Auster espero que pase la efervescencia de las mesas de novedades, y que vuelvan las aguas a su  nivel de mesura, como cuando lo leí por vez primera.
No significa que no me compre el libro en cuanto sale, que sí lo hago. Pero una vez en casa, lo dejo reposar sabiendo que ya estamos predestinados, más pronto que tarde, a encontrarnos de nuevo.
A Auster se le puede considerar, como a Woody Allen, un autor más conocido en Europa que en Estados Unidos. Más Europeo. En su caso, más francés. Pero también Ibérico: rodó su Martin Frost en Portugal, y fue premiado en Oviedo con el Príncipe de Asturias.
Ese europeísmo, aquí en España se concreta en el auspicio de un editor como
Herralde que desde  la Trilogía de Nueva York lo publica en esas tapas amarillas que también casan con la decoración de mi sala de estar.
Vargas Llosa lo considera literatura de consumo rápido, sin pretensiones, superficial. Aunque habría que preguntarle a Varguitas que pretendía él con Los cuadernos de Don Rigoberto.
Lo cierto es que la cita con Paul Auster se degusta con placidez. Vale que con las últimas novelas no llega a las cotas de El libro de las Ilusiones o de Leviathan, pero es su estilo reconocido, sus azares (como en este caso la forzadísima lectura del Gran Gatsby entre Miles y Pilar), sus temas, sus frases, las que me muestran como en un espejo su mundo particular, y me calman y me llenan como una saludable infusión de palabras.


Con Suset Park, Auster construye una particular Rue de Percebe donde ha dispuesto a unos personajes a veces demasiado divergentes. Cada uno con su pequeña historia a cuestas. Sólo Miles Heller los cataliza, los reúne y los activa.
Heller  es el ojo del huracán en torno al que  giran su padre y sus autores de Heller Books, su madre y su madrastra, su joven novia cubana Pilar, los tres integrantes de la casa de acogida en Sunset Park, y sobre todo el fantasma de su hermano.
Al igual que la torre sobre la bahía de Dublín en Sandycove donde están de okupas Stephen Dedalus y Buck Mulligan, Miles y sus amigos viven sin pagar alquiler en un viejo caserón abandonado en frente del cementerio de Sunset Park.
Una especie de hogar de acogida que recuerda completamente al Hotel Existencia de Nathan Glass. No por nada el precursor de la idea es Bing Nathan en este caso.
La historia de Miles Heller es una tragedia griega, con fratricidio, entrega total a un viaje de expiación lejos del hogar, que al final lo devuelve como a Ulises, no a su hijo Telemaco sino a su padre esta vez, Morris Heller.
Brooklyn, beisbol, crisis, escritores condenados como Liu Xiaobo o Salman Rushdie,,, y sobre todo esa película que es la tesis doctoral de Alice Bergstrom, Los mejores años de nuestra Vida, que ganó el premio de la Academia a la mejor película, al mejor actor principal, al mejor director, al mejor actor secundario, al mejor montaje, a la mejor banda original y al mejor guión adaptado. Ahí es nada.
Película que no había visto nunca, y que invitado por el análisis que hace Alice de ella me, dispongo a visionar cualquier día de estos. Ya la he comprado.
A pesar de las malas críticas que leo por aquí y por allá, Sunset Park me parece una novela de un escritor con una voz muy propia, que ya ha llegado a donde quería y que se siente a gusto desgranando sus historias.
Espero, eso sí, que no vuelva a columpiarse en autocomplacencias tipo Scriptorium y que deje que los homenajes se los hagan otros. Si sigue así no ha de tener miedo a quedarse sin ellos.

lunes, 7 de febrero de 2011

GARY MOORE

Aquí en la foto salé tirando a un azul violáceo, pero es una rosa negra como la noche. Sin duda es uno de los pocos tatujes que me haría en el hombro izquierdo.
Creo que cuando grabó este disco con Thin Lizzy, G.M. ya había estado en la formación con anterioridad, y entraba y salía de ella dependiendo de cómo iba ecualizando su amistad con Phil Linnot. Es un disco de rock absolutamente irlandés. Sonido cargadísimo, con el bajo de Linnot llenándolo todo y con la guitarra de Moore desmadejando de vez en cuando tonadas genuinamente folk.


Sin duda a Gary le hubiera gustado nacer con unos rasgos más austeros, menos pepones, más de malote para que las poses de mirada-fría-gruitarra-en-mano fueran de verdad transmisoras del odio que caracteriza a los rockeros de pro. Con lo buena persona que le hacían esos mofletes mullidos.



En mi casa, mi hermano y yo fuimos adictos a WILD FRONTIER. Y él mismo me ha enviado un sms para que me sume al memento mori escuchando Over the hills  o Murders in the skies. Obediente lo he evocado añadiendo al tándem el Empty rooms y Still Got the Blues que tenía también a mano.


Y ha muerto aquí en Estepona, no sé en qué circunstancias, pero  seguro que con un blues en la cabeza.
El rock fue para él una etapa, ya que a partir de finales de los 90 se lanzó de lleno a redescubrir los riffs más pegajosos y lentos del BLUES.
Aquí anclo la conversación que mantiene con B.B. King. Uno no quiere que acabe nunca y ellos casi lo consiguen. Eterna. Impagable.







En su página oficial figura este crespón

It is with deep sorrow and regret, that we have to announce that Gary Moore passed away while on holiday in Spain last night.


Our thoughts are with his children, family and friends at this sad time.


Gary Moore, RIP




jueves, 3 de febrero de 2011

Jocelyn POOK


Esta fiesta de disfraces, o Masked Ball, me pone la piel de gallina cada vez que la oigo. Me atrae y aterroriza a la vez. Sería incapaz de ponerla a todo volumen en casa, a oscuras, a solas, mientras en la pantalla se despliegan las escenas en silencio de El Exorcista. Sería víctima de un implosión emocional que me reduciría a ectoplasma vacío.
La música está compuesta por la voz de una misa de rito ortodoxo reproducida al revés, a la vez que se oye el responso de una segunda voz en lengua rumana.
Lo dicho, como escarpias, pero a la vez de una belleza endiabladamente inevitable.


domingo, 30 de enero de 2011

30 de Enero. Ya pasó. No fue para tanto.

45 AÑOS: ci sono cose che non si possono credere: 45 AÑOS


Cuando Luisa dejó de quererme, mi corazón inició un proceso de criogenización irreversible. Así que su baja temperatura estuvo a punto de fulminar el resto de mi organigrama, tomé la decisión de arrancármelo. Sí. El corazón. Total, para qué. Había jurado sólo quererla a ella. A Luisa. Y la palabra dada, la promesa, desde siempre había sido sólida divisa entre los hombres y mujeres de mi realengo.


Una tarde de domingo, coincidiendo con mi cuadragésimo quinto aniversario, y lloviendo todo el agua del mundo, me armé de impermeable de Gore Tex* y ascendí por las pendientes que llevan a las cimas del Ganekogorta, el monte que con sus casi mil metros guarda las alturas de mi ciudad. Bilbao.

Llevé hasta allí mi corazón enjaulado en una caja de cartón de vino de crianza de bodegas Marqués de la Piscina, y pisé cumbre a eso de las trece treinta. La cortina de agua no permitía ver más allá de los dos metros veinte, así que cuando desalojé la caja y empezó a rodar mi corazón ladera abajo, dirección Alonsótegui, lo perdí de vista, ay, quizás más rápido de lo que hubiera deseado.

Un tiempo decididamente septentrional asoló la costa cantábrica durante las semanas siguientes. El viento helado llamó a la nieve, y ésta colmó con un grueso manto todas las cumbres. Cada tarde, volviendo del trabajo en mi Opel Vectra atisbaba desde Enekuri la blanca loma del Ganeko, preguntándome bajo qué porción de aquel albo velo reposaría mi antiguo músculo irrigador. Ya no pensaba en Luisa apenas, y algo así como una sabia cicatriz interna iba purgando el desconsuelo originado por el vacio in-pectore.

El tiempo hacía de las suyas avanzando sin demora, y Euskalmet predijo –y se cumplió- la llegada de un tenue viento Sur que desaguaría de plata las cimas de los montes vocineros.

Desde Enekuri fui viendo pues, tarde tras tarde, cómo el Ganeko se iba poblando de parches y de calvas que mostraban su pardo carácter intestino. Quedó, sin embargo, un breve nevero que se obstinó en su blancura, y que perpetuó más allá de los gélidos vientos una pequeña mancha inmaculada en su blancor, y que fue atrayendo con el paso del tiempo la atención de todo ciudadano.

El breve nevero fue gritando su albura bajo el sol de febrero, de marzo y hasta llegó a obstinarse bajo el calor de un abril gratamente primaveral. Ante la bizarra anomalía, se creó un comité científico que estudiase el insólito percance natural que impedía la fusión de la nieve. Yo me fui sintiendo cada vez más azorado, pues aquello no podía obedecer a nada que no fuera el efecto gelizador de mi otrora rimbombante corazón.

Al fin, horadando estrato tras estrato, llegaron al deus ex machina, y el mismísimo alcalde Iñaki Azcuna portó la voz en rueda de prensa para proclamar a la comunidad científica internacional que era una vez más, Bilbao, el centro y ombligo del planeta mediático. Un corazón, vociferaba incrédulo e impetuoso ante las cámaras, era un corazón a la intemperie, que mantenía sus constantes a pesar de –o gracias a- la gélida periferia que generaba.

Inmediatamente hallaron en el Hospital de Basurto un huésped al que implantarle el insólito órgano. La lista de espera iba siendo ya kilométrica debido al efecto negativo que la ley del carnet por puntos había operado en la cadencia de corazones donantes.

A mis 45 años me arranqué un corazón incapaz de irradiar calor. Acariciaba bajando por Enékuri cada tarde el enorme e irregular costurón que me quedó en el pecho. Una ladera verdosa y uniforme reflejaba la luz dorada del último sol. En algún lugar de esa ciudad, Luisa cada vez se difuminaba más y más hasta desvanecerse por completo.

miércoles, 26 de enero de 2011

INTERZONE

Con Alemania guardo pocos vínculos salvo El lector de Berhnard Schlink, La Montaña Mágica de Mann, y supongo que un 60% de la obra de Hesse. Hubo un tiempo que cada verano me leía Sidharta, y los alternos Bajo las ruedas.
También de Thomas Mann leí Los Buddenbruck debido a una compañera de pupitre te-u-tona que vino a mi vera desde Baviera traída por los aquellos primeros Erasmus de los últimos 80´s. A pesar de toda su germanía recuerdo que se llamaba simplemente Ana, pero que era aria como una valkiria de Wagner. De éste nunca he sido muy partidario con toda esa trompetería que siempre le ha dado a Woody Allen ganas de conquistar Polonia.
Lo que voy a dejar aquí estampado es un documento sonoro de un grupo de rock alemán. Compré la cinta quizás más llevado por la portada de la cassette, en Disco Play, cuando antes de dedicarse a vender exclusivamente por revista postal contaba con una estupenda megatienda en la calle Correo de Bilbao.
Sé que me acompañaba mi hermano. Tendría doce o trece años, quizás menos, mi hermano.
E INTERZONE entró en nuestras vidas. Acabo de tropezar con sus rocks y sus blusses aquí en el totum revolutum que es esta vorágine de Red antes de la era Sinde, y me ha recorrido un escalofrío por la espina dorsal. Aquí lo cuelgo como homenaje a quellos tiempos en los que escuchaba a estos muchachos mientras levantaba mis mancuernas los sábados por la mañana.
Et voilá: