Si alguna vez vuelvo a cumplir cuarenta años sería partidario de que Iciar me ocultara los preparativos de una fiesta sorpresa donde aglutinara la flor y nata de mis conocidos y amigos. Las filtraciones serían un riesgo permanente, porque llevar ese negociado durante al menos dos meses, mail arriba sms abajo, y teniedo que varear tanto ganado y que no se tenga que mugir ni que piafar, no sería tarea fácil. Sería una muy buena idea que los invitados trajeran postres a cuál más sabroso, donde el mascarpone del tiramisú riñera por los laureles con el flan de café y la tarta de queso. Y la música...Oooohhh! Sé que la música la seleccionaría al detalle para que el grupo comulgase con un sentimiento de pertenencia y origen en el pasado más vibrante y cool. Donde Bowie y el My Sharonna de The Knack hicieran los honores al resto de hits de los ochenta y noventa.
Les regalaría el oído con algo que no esperaran, como el Centerfold de la J. Geils Band. Y llegaríamos a ese momento donde ya la inercia nos arrojaría por igual a las curly melenas de boney M que a los pechos virginales de Madonna. Sé que la fiesta sería en mi honor, pero si al final se quedaran a mi lado dos o tres elegidos, y uno de ellos triscara y brincara enajenado de manera insólita con una camiseta de dos guitarras cruzadas y una especie de guante oscuro en la mano diestra, entonces, digo, es cuando daría la fiesta por bien traída.
Gracias Miguel y Maite
domingo, 16 de octubre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
domingo, 2 de octubre de 2011
DEBERÍA HABER HECHO LA CORTA PERO HE HECHO LA LARGA
Tras Pagoeta, Scott quedó maltrecha. Me daba apuro dejarla sola en la oscuridad del taller de mi padre, con sus radios destensados y las zapatas trémulas y desgastadas. Así pues conseguí que Iciar -sin que sirviera de precedente- me dejara hospedarla en la sala, con el pedal apoyado en el espaldar del sofá. Hemos pasado pues, tres días juntos, hasta que el miércoles la llavé a Ciclos Maestre como viene siendo habitual. Allí la conocen, la tratan bien, y ella no se queja cuando la dejo en las manos extrañas aunque expertas de Guillermo, el mecánico. No por nada, allí la compré, o me la compró Iciar por mi cumpleaños, por lo que un algo de "vuelta a los orígenes" seguro que pasa por los cables de Scott hasta el mismo centro de su pedelaier.
Pues pasó que no estuvo Gullermo, y el mazas de turno me espeta que si tenía o no cita previa. Así, como si a pasar la ITV fuera uno, oye! Que no me la coge. Que está hasta la bandera. Pero, mira que es que la tengo aquí, que la he bajado de casa, que es ésta que estoy asiendo por los puños. Que un rincón se le hace a cualquiera, sobre todo porque ya te la he bajado. Y que no, y que no y que no...que se la lleve el lunes, que deje el nombre y que me toma nota.
Así que, dolidos y ultrajados, decidí iniciar el peregrinaje por las dos o tres tiendas que me merecen confianza aquí en la Villa.
Fui a parar a LA BICICLETA, donde presto y raudo nos hicieron hueco y quedamos para el viernes. A Scott pareció no importarle, aunque se le erizaron los cables del freno cuando el operario nos dijo que se la veía muy usada, y que un cambio de transmisión, con piñonada y todo, estaba siendo ya más que necesario. Sé que Scott necesita tiempo para asimilar un metemano de tal envergadura, y seguramente mi cartera también.
Al salir, lo vi. El cartel, digo. En tres días salía desde USÁNSOLO la martxa memorial Joserra (parece que el apellido no es tan importante, y que en el pueblo lo debía conocer todo dios). Así que allí mismo, sin consultar con la almohada ni oráculos ni poyas, decidí que si me la arreglaban para antes del sábado, el domingo me apuntaba.
Y ya está. YA lo he hecho. Son las cinco de la tarde y lo estoy escribiendo. Se ha portado como lo que es, una Máquina, así, con mayúscula. Le hará falta el cambio de la transmisión, y con un amortiguador trasero trataría el mío con más delicadeza. Pero y qué!? Es Scott y la quiero. Con un poco de mi parte me ha llevado por parajes de ensueño. Ha frenado y arremetido a mi gesto. Ha mostrado el brío y el resuello en las trochas más cabronas.Así que llegábamos a los triángulos de peligro con la leyenda de "bajada peligrosa", Scott me transmitía un leve impulso de aviso. Ella, tan rodada...
45 kilómetros. La corta lo ignoro. Pero debería haber optado por ella. Más que nada por mi hernia. Dolorido como estoy ahora, he de buscar la postura menos hostil mientras escribo, la pose más antiálgica, aunque es inevitable, la espalda se queja y aquí viene...el latigazo...sube...AAAYYYY!!!! ...Ya está. Ya pasó. En breve empezará a hacer efecto el ibuprofeno.
Me he encontrado allí con Gotzon, uno compañero de la oficina. Mucho más fuerte que yo, pues sale cada tarde los siete días de la semana. Una religión. Bonita su Merida. Al final he hecho la larga con él por la tontería esa de que no se diga y tal...Aunque yo era claro candidato de la corta. Que ni sé cuán larga era si quiera. El italiano rompiendo las reglas de la santa iglesia romana se ha quedado trabajando en domingo, que le venía una profesora de USA y tenía que hacerle el agasajo y parabién como patrón y anfitrión que es.
Pero bueno. Pues ya está. Cuelgo publiparaje. Y hasta la próxima.
Qué atribulada vida la del que cicla lejos del mundanal ruido.
Llegado a un punto me uní a un grupo de cinco nabos, y por seguir su rueda, seguí su error. El primero no vio un desvío. Y el resto, más atentos a la rueda del de alante que a las marcas, nos dejamos llevar por el más nabo hasta perder unos 40 minutos, unos cinco kilómetros y no sé cuántos julios de fuerza. Ese es el monte al que subimos. Monte con vértice geod. y buzón y toda la gaita. Para luego bajarlo. Maldita mi estampa.
Y ahí va el primero, de rojo, derecho a la cima que se ve al fondo.
Lo que dije.El buzoncito a la izquierda, y Scott, estoica y paciente, haciendo cima, para bajar al momento a buscar el desvío correcto.
No hubo tiempo para correspondencias. El monte se llamaba Artanda, y tenía 554 metros de altitud. El no tenía la culpa, pero me cago en sus muertos, estaba fuera de ruta.
El menda con Gotzoni. Scott me echó la bronca luego por no haberla sacado en el plano.
El avituallamiento, de primera. Naranja troceadas, plátanos, barrita de cereales de chocolate y/o de fresa, galletas de vainilla, coca colas, agua fresca, y Gatorade rojo, que es lo que estoy acunando aquí. He tomado de todo. Ya se me nota en el buche.
Claro que 12 eurazos. Que no, que no me quejo. Bien pagados. Seguro, Dya, organización... Un chaval se ha roto la muñeca poco antes de aparecer yo por allí, y enseguida se ha puesto en marcha la operación rescate. Es curioso escuchar sirenas de ambulancia por el monte.
El leon de la Metro ruge un hasta pronto.
martes, 27 de septiembre de 2011
SPACE CAPTAIN
Hace casi un año ya. Fue el 13 de diciembre de 2010. Fui al Euskalduna y presencié en primera fila un espectáculo inolvidable. IMAGINE PROJECT de Herbie Hancock.Ya sólo los músicos que le acompañaron en la gira fueron suficiente para hacerme levitar durante el mes que siguió al propio concierto. Pero detrás... Había mucho más detrás. todo el álbum estuvo grabado por separado, en diferentes lugares, trasladándose Hancock allí donde estaban sus distintos colaboradores para grabar in situ los temas. Algunos de ellos incluso grabados en distintas pistas por varios músicos en distintos lugares. El propio tema de Imagine se zambulle de repente e unos ritmos congoleños, donde las voces y los instrumentos recrean desde el cero una canción que creíamos conocer.
Sobre el escenario no pudieron estar -aunque luego los escuché en las pistas de mi relcuiente CD- desde Jeff Beck, hasta Chaka Khan; desde Los Lobos hasta Seal...
Enamorado como estoy estos días con la pareja Tedeschi-Trucks, no puedo sino invitar a quien por aquí se asome a alucinar con este SPACE CAPTAIN. Seguramente mil veces escuchado en la voz de Joe Cocker, o más recientemente por los Black Crowes... Y allí se fue Herbie, a la casa estudio que el matrimonio tiene en Jacksonville, Florida, seguramente que atraído por la potencia del blues, gospel y rock que irradia su inconfundible estilo evolucionado e influído por los Allman Brothers.
Pero. Santo cielo. Aquí está Susan. Miren qué graciosamente abre la boca torciéndola al estilo de Debra Morgan, la hermana de Dexter.
Cómo Trucks desliza su slide y nos dejamos llevar como si fuéramos en la tabla de Silver Surfer.
Y luego todo el grupo. Los dieciséis o dieciocho que son. Qué discazo REVELATOR. Impresionante.
Space Captain. La 4ª pista del disco de HH IMAGINE PROJECT
Sobre el escenario no pudieron estar -aunque luego los escuché en las pistas de mi relcuiente CD- desde Jeff Beck, hasta Chaka Khan; desde Los Lobos hasta Seal...
Enamorado como estoy estos días con la pareja Tedeschi-Trucks, no puedo sino invitar a quien por aquí se asome a alucinar con este SPACE CAPTAIN. Seguramente mil veces escuchado en la voz de Joe Cocker, o más recientemente por los Black Crowes... Y allí se fue Herbie, a la casa estudio que el matrimonio tiene en Jacksonville, Florida, seguramente que atraído por la potencia del blues, gospel y rock que irradia su inconfundible estilo evolucionado e influído por los Allman Brothers.
Pero. Santo cielo. Aquí está Susan. Miren qué graciosamente abre la boca torciéndola al estilo de Debra Morgan, la hermana de Dexter.
Cómo Trucks desliza su slide y nos dejamos llevar como si fuéramos en la tabla de Silver Surfer.
Y luego todo el grupo. Los dieciséis o dieciocho que son. Qué discazo REVELATOR. Impresionante.
Space Captain. La 4ª pista del disco de HH IMAGINE PROJECT
domingo, 25 de septiembre de 2011
PAGOETA
Celebración del evento tanto tiempo preparado, ansiado. Al fin, tras un año de inconvenientes y desafortunadas cancelaciones, todo se avenía. Correos, algunas comidas, llamadas telefónicas,envíos de rutas, y varias prospecciones de Miguel Angel sobre el terreno, que como anfitrión, hizo gustosamente a fin de controlar posibles disgustos por trochas, veredas, caminos y sendas.
Todo del gusto de los bikers salvo la climatología. Aunque nos gusta el barro y aguantamos la arreciada de la lluvia, sin embargo no era este el día. La subida hasta otear la bahía de Zarautz divisando el ratón de Getaria hacia el oeste, cuando se acomete por vez primera como era esta la nuestra, debería ser con cielo azul y despejado de nubes, que te permita regalarte los ojos cada vez que alzas la vista del suelo. Pero el 24 amaneció como amaneció y era nuestro día. Lo quisimos como si de un hijo neonato con cara de huevo y dientes de morsa nos llamara "aita" por vez primera. Era nuestro niño y lo íbamos a defender y a querer con cada ciclada y con cada caída.
Los charcos turbios de barro estaban puestos en los sitios idóneos y en la cantidad justa, aunque algún tramo altamente enlodado nos hizo alterar la marcha y trepar un par de lomas empujando la bici cuesta arriba. John Wayne a veces también llevaba al jamelgo de la correa para no quemarlo del todo.
El trayecto se iba aguantando gracias al sonsonete del baulillo de Juan Car, donde las llaves, las monedas y alguna herramienta nos hacían saber en todo momento dónde estaba y si te iba a adelantar o no. Aunque no hiciera falta porque siempre iba delante. Maurizio se daba ánimos en los repechos vociferando palabras malsonates de taberna napolitana. Su vida ordenada le hace en estos momentos límites traspasar las buenas formas y masticar blasfemias como lo hiciera Alighieri cuando se pasaba con la grappa.
Miguel Angel nos llevó a un nevero antañero escondido entre el musgo y la hayas de un rincón al que accedimos jugándonso la vida por unos peldaños aceitados.
Los rincones incomparables se sucedian sin cuento. Pasamos de repente por una zona de ciprés de Lawson que oscureció el día aún más si cabe. Bajamos por cuestas tan empinadas y enlodadas que el freno se agorrataba y nos complicaba girar en las curvas. Del piso emergían enormes pizarras como escamas de espina de Stegosauro, totalmente húmedas y resbaladizas, que nos hacían tener que decidir en un segundo por dónde enfilar la rueda.
Lástima no poder llevar la cámara al casco y el botón en el manillar. Lástima también haberla olvidado con la ropa sucia cuando luego, al mediodía, nos fuimos a comer donde Argiñano. Estupendo festín, nada caro para lo que nos esperábamos, y convenientemente agasajado con la presencia de Eneko -el hijo mayor de Karlos- y que, conocido de Maite, departió con nosotros en el tiempo de los cafés e infusiones.
Paseito hasta Getaria por la costa hasta ver el Museo Balenciaga por fuera, y vuelta en autobús hasta Zarautz. En la autopista la Ertzaina para a Maurzio y le hace soplar el tubito. Grazie a Dio que aunque grita como un carabinero en las duras subidas, bebe como un damisela en los limpios manteles.
Dejo parte del reportaje fotográfico.
Todo del gusto de los bikers salvo la climatología. Aunque nos gusta el barro y aguantamos la arreciada de la lluvia, sin embargo no era este el día. La subida hasta otear la bahía de Zarautz divisando el ratón de Getaria hacia el oeste, cuando se acomete por vez primera como era esta la nuestra, debería ser con cielo azul y despejado de nubes, que te permita regalarte los ojos cada vez que alzas la vista del suelo. Pero el 24 amaneció como amaneció y era nuestro día. Lo quisimos como si de un hijo neonato con cara de huevo y dientes de morsa nos llamara "aita" por vez primera. Era nuestro niño y lo íbamos a defender y a querer con cada ciclada y con cada caída.
Los charcos turbios de barro estaban puestos en los sitios idóneos y en la cantidad justa, aunque algún tramo altamente enlodado nos hizo alterar la marcha y trepar un par de lomas empujando la bici cuesta arriba. John Wayne a veces también llevaba al jamelgo de la correa para no quemarlo del todo.
El trayecto se iba aguantando gracias al sonsonete del baulillo de Juan Car, donde las llaves, las monedas y alguna herramienta nos hacían saber en todo momento dónde estaba y si te iba a adelantar o no. Aunque no hiciera falta porque siempre iba delante. Maurizio se daba ánimos en los repechos vociferando palabras malsonates de taberna napolitana. Su vida ordenada le hace en estos momentos límites traspasar las buenas formas y masticar blasfemias como lo hiciera Alighieri cuando se pasaba con la grappa.
Miguel Angel nos llevó a un nevero antañero escondido entre el musgo y la hayas de un rincón al que accedimos jugándonso la vida por unos peldaños aceitados.
Los rincones incomparables se sucedian sin cuento. Pasamos de repente por una zona de ciprés de Lawson que oscureció el día aún más si cabe. Bajamos por cuestas tan empinadas y enlodadas que el freno se agorrataba y nos complicaba girar en las curvas. Del piso emergían enormes pizarras como escamas de espina de Stegosauro, totalmente húmedas y resbaladizas, que nos hacían tener que decidir en un segundo por dónde enfilar la rueda.
Lástima no poder llevar la cámara al casco y el botón en el manillar. Lástima también haberla olvidado con la ropa sucia cuando luego, al mediodía, nos fuimos a comer donde Argiñano. Estupendo festín, nada caro para lo que nos esperábamos, y convenientemente agasajado con la presencia de Eneko -el hijo mayor de Karlos- y que, conocido de Maite, departió con nosotros en el tiempo de los cafés e infusiones.
Paseito hasta Getaria por la costa hasta ver el Museo Balenciaga por fuera, y vuelta en autobús hasta Zarautz. En la autopista la Ertzaina para a Maurzio y le hace soplar el tubito. Grazie a Dio que aunque grita como un carabinero en las duras subidas, bebe como un damisela en los limpios manteles.
Dejo parte del reportaje fotográfico.
Anfitrión y cicerone, Miguel Angel intenta infundir miedo ante el circuito que ha diseñado.
Limpios aún. Aún no hemos pinchado, Aún no hemos caído. Aún no se nos ha agotado el agua
Sorprendentemente el italiano lograr ordenar los músculos de la cara hasta formar un mueca que se acerca a la sonrisa. El cuerpo le pide fruncir el ceño, pero el de Pescara se crece ante los paparazzi.
En la base de la cruz de PAGOETA.El día cerrado y gris apenas nos dejó divisar el mar desde la cumbre.
El de Lasarte dejó claras sus facultades como jinete. El más fuerte con diferencia.
Pose de poder. Le dije que me sacara las piernas, y le expliqué lo que era una "pose de poder" estilo Ron Wood o Keith Richards on the stage. Nada. Pero es que esta gente no ha visto a Jack Black en School of Rock??? bueno, al menos se aprecia el barrillo de la Scott.
Bueno Miguel. Formidable anfitrión. Gracias por la acogida y por el estupendo txakolí de Getaria que guardas en tu frigo. Sólo te falta ser de Indautxu.
sábado, 17 de septiembre de 2011
MIS GUITARRAS
WARREN HAYNES
Ex-Allman Brothers, Ex-Grateful dead, Ex-Dickey Betts.... pero aquí lo dejo en un temazo en el que está acompañado por Derek Trucks.
Derek últimamente ha unido su banda a la de su mujer, Susan Tedeschi, y si ya eran grandes, ahora con la voz inigualable de su coima crean un ambiente arrasador.
El rubito Derek aquí está de mera comparsa, haciendo algún fraseo de vez en cuando, pero díos mío, cómo maneja el slide (con permiso de Ry Cooder). Su frialdad de movimientos siempre se compensa con su virtuosismo y su feeling.
Quizás lo que menos me guste de este video sea el hambre de Haynes, que no deja meter cuchara en el solo a Trucks. Un dialoguito, un chat, yo gano tú ganas, algo que diera salsilla a Soulshine, y eso que el de la coleta está al trapo
Pero dejo a Derek, y me centro en Haynes, posiblemente uno de los mejores guitarras on the world. Un hombre Gibson.
Lo mejor es oirlo.
Ex-Allman Brothers, Ex-Grateful dead, Ex-Dickey Betts.... pero aquí lo dejo en un temazo en el que está acompañado por Derek Trucks.
Derek últimamente ha unido su banda a la de su mujer, Susan Tedeschi, y si ya eran grandes, ahora con la voz inigualable de su coima crean un ambiente arrasador.
El rubito Derek aquí está de mera comparsa, haciendo algún fraseo de vez en cuando, pero díos mío, cómo maneja el slide (con permiso de Ry Cooder). Su frialdad de movimientos siempre se compensa con su virtuosismo y su feeling.
Quizás lo que menos me guste de este video sea el hambre de Haynes, que no deja meter cuchara en el solo a Trucks. Un dialoguito, un chat, yo gano tú ganas, algo que diera salsilla a Soulshine, y eso que el de la coleta está al trapo
Pero dejo a Derek, y me centro en Haynes, posiblemente uno de los mejores guitarras on the world. Un hombre Gibson.
Lo mejor es oirlo.
jueves, 15 de septiembre de 2011
JOE HENDERSON
A veces me levanto con el ímpetu y trapío de abordar cualquier Caja de Ahorros y obtener un crédito con el que financiar un club de Jazz. Tendría que obtener una bula del gobierno que permitiera recrear un ambiente neblinoso en el que el free jazz se abriera paso entre las proteicas volutas del humo del tabaco rubio.
Joe Henderson alternaría con Gerry Mullligan. Darían paso a Sonny Rollin, a Coltrane y a Parker. Yo atisbaría desde un rincón apenumbrado, y con pose de Bogart-café-de Rick, el devenir de los compases.
Las chicas arrastrarían cándidamente su non savoir faire, y serían sirenas peligrosas donde perderse y jugarse el tipo de cintura para abajo. Y se repetirían en los espejos los trajes impecables que las bandas clásicas vestirían todos los jueves por la noche.
Alguna estantería vertería como en eco distintas ediciones de El Perseguidor de Cortazar. Y un enorme cuadro llenaría el espacio del muro mayor con la efigie de Hancock, premio Nobel por el descubrimiento de la isla Cantaloupe.
Esta pieza del primer disco de Henderson, del año 63, sería la primera pieza con que inauguraría el local
Necesito nombres para mi antrito. DESAFINADO??? El PERSEGUIDOR¿? BOP???
Joe Henderson alternaría con Gerry Mullligan. Darían paso a Sonny Rollin, a Coltrane y a Parker. Yo atisbaría desde un rincón apenumbrado, y con pose de Bogart-café-de Rick, el devenir de los compases.
Las chicas arrastrarían cándidamente su non savoir faire, y serían sirenas peligrosas donde perderse y jugarse el tipo de cintura para abajo. Y se repetirían en los espejos los trajes impecables que las bandas clásicas vestirían todos los jueves por la noche.
Alguna estantería vertería como en eco distintas ediciones de El Perseguidor de Cortazar. Y un enorme cuadro llenaría el espacio del muro mayor con la efigie de Hancock, premio Nobel por el descubrimiento de la isla Cantaloupe.
Esta pieza del primer disco de Henderson, del año 63, sería la primera pieza con que inauguraría el local
Necesito nombres para mi antrito. DESAFINADO??? El PERSEGUIDOR¿? BOP???
jueves, 8 de septiembre de 2011
AGENDA OCULTA
Tengo en la agenda emborronadas ya las páginas primeras de septiembre. Un poco más atras, tan sólo a la distancia del leve gesto de volver tres hojas, me sumo en el bendito erial de blancor de agosto: trece folios gritando al unísono el dolor de empezar a ser olvidados.
La mordida del tiempo, que imperceptiblemente comienza a verter un sepia suave sobre el níveo rayado de unos días expósitos.
Y qué se hicieron de aquellos maravillosos días?
Al no llevar cómputo y registro de cada acción las lindes se diluyen, se confunden, y los recuerdos se mezclan y triscan asilvestrados por las hojas sin respeto al orden ni al concierto.
Amalgama y mezcolanza del placer atemporal, ceñido sin embargo a la celda del mes más dulce.
La mordida del tiempo, que imperceptiblemente comienza a verter un sepia suave sobre el níveo rayado de unos días expósitos.
Y qué se hicieron de aquellos maravillosos días?
Al no llevar cómputo y registro de cada acción las lindes se diluyen, se confunden, y los recuerdos se mezclan y triscan asilvestrados por las hojas sin respeto al orden ni al concierto.
Amalgama y mezcolanza del placer atemporal, ceñido sin embargo a la celda del mes más dulce.
lunes, 5 de septiembre de 2011
SELENE
Aquí está. Casi sin quererlo, por casualidad. Tantas veces atisbada con dolor de cervicales. Siempre mágica y distante. Distante por el astigmatismo que me acosa y la miopía que me limita. Siempre cercana en el papel couché de las guías celestes, de los atlas del sistema solar. Pero este verano. Este agosto claro y limpio de nubes se me ha mostrado lúbrica y pura como si un Lorca cuarentón yo fuera.
Me vienen a la mente sin embargo más los versos de León Felipe. Más que los ditirambos lorquianos siempre he sido más partidario de los versículos de este farmacéutico barbudo.
Ahora camino de noche
porque las noches son claras...
Y esta noche no hubo luna,
no hubo luna amiga y blanca...
y había pocas estrellas,
pocas estrellas y pálidas.
Pero sin duda la joya de la corona fue Júpiter. Las fotos son modestas, ya que lejos de ser computerizadas, me limitaba a colocar el foco de mi Olympus en el ocular del telescopio y a tirar. Ni tan mal, oigan. Que me sorprendí sobre manera con el resultado final cuando lo que esperaba no era sino borrón y tinieblas pixeladas.
Sé que hay que poner mucho de la imaginación de uno, pero I swear que es Júpiter esa lucecilla y que yo creí ver sus atormentados ecuadores, así como los cuatro satélites principales alineados y ordenados: Ganímedes, Europa, Calisto e Io.
Aunque una de las imágenes más sorprendentes fue sin duda la del niño de la luna triscando a la puesta del sol. Cada atardecer oía sus trapisondas y alaridos media hora antes del ocaso. Como un niño lobezno que presiente su transformación a lobo feroz, se mostraba iracundo y nervioso a veces, amable y amador otras. Su contorno se recortaba siempre pizpireto contra las nubes huidizas, y yo corría raudo a la terraza a preparar las lentes y oculares y a no perderme el espectáculo de la noche serena que siempre me anunciaba.
Me vienen a la mente sin embargo más los versos de León Felipe. Más que los ditirambos lorquianos siempre he sido más partidario de los versículos de este farmacéutico barbudo.
Ahora camino de noche
porque las noches son claras...
Y esta noche no hubo luna,
no hubo luna amiga y blanca...
y había pocas estrellas,
pocas estrellas y pálidas.
He luchado con la contaminación lumínica,
y con el frío que atraviesa y apuñala. Me he peleado contra el dolor punzante que genera la contorsión extrema. He buscado sorprender a Mizar y a Alcor cuando creen que no las miran.
Desde luego que me hubiera gustado decir igual que Hauer:
I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I've watched C-beams glitter in the dark near the Tannhauser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.
Pero no. Me he tenido que conformar con entrar en el cúmulo de las Pleyades y ver a Alcione en todo su esplendor, y algunas cosillas más que me han hecho sentir vasto y extenso en años luz, algo más mortal de lo que sin duda somos, ya que he paladeado cada segundo sabiendo que era único, que veía en vivo y en directo las sombras de esos cráteres en ese maldito y preciso instante que no volvería nunca.Pero sin duda la joya de la corona fue Júpiter. Las fotos son modestas, ya que lejos de ser computerizadas, me limitaba a colocar el foco de mi Olympus en el ocular del telescopio y a tirar. Ni tan mal, oigan. Que me sorprendí sobre manera con el resultado final cuando lo que esperaba no era sino borrón y tinieblas pixeladas.
Sé que hay que poner mucho de la imaginación de uno, pero I swear que es Júpiter esa lucecilla y que yo creí ver sus atormentados ecuadores, así como los cuatro satélites principales alineados y ordenados: Ganímedes, Europa, Calisto e Io.
Aunque una de las imágenes más sorprendentes fue sin duda la del niño de la luna triscando a la puesta del sol. Cada atardecer oía sus trapisondas y alaridos media hora antes del ocaso. Como un niño lobezno que presiente su transformación a lobo feroz, se mostraba iracundo y nervioso a veces, amable y amador otras. Su contorno se recortaba siempre pizpireto contra las nubes huidizas, y yo corría raudo a la terraza a preparar las lentes y oculares y a no perderme el espectáculo de la noche serena que siempre me anunciaba.
domingo, 28 de agosto de 2011
VERANO FINITO
El verano terminaba. Cumplí los tiempos, y mi dedo separaba las hojas de Madame Bovary por el capítulo 11, ese que principia "Al día siguiente Carlos mandó que le trajeran a la niña". Quedaban unos cuarenta minutos para la puesta de sol. El arrebol celeste teñiría de cárdeno y rosado los sueltos pespuntes de las nubes.
Ella me soltó la mano y dijo "aquí". Era una era con los secos pitones del trigo a la altura de nuestros tobillos. Miras en lontananza y dibujan una simetría que se pierde en fuga hasta el infinito de La Dehesa. Se quitó el vestido y se quedó en sandalias. Aquellos últimos rayos la esmaltaban con una pátina de irrealidad distante. Nos íbamos a herir los codos, las rodillas, pensé estúpidamente.
Doblé la esquina superior de la página cuatrocientos noventa y posé la novela sobre una piedra plana. Entonces ella se recostó con pericia ofreciéndome dos sonrisas. Todo el tostado del mes de agosto crepitaba en mis caricias. Atisbé sin querer entre beso y beso el vértice geodésico de Las Mesas con sus modestos setecientos doce metros.. Más abajo, en La Degollada, el tráfico hacia Nájera ascendía hasta nosotros. Hicimos trizas su lejano ajetreo con los gemidos de nuestra despedida.
jueves, 28 de julio de 2011
TELESCOPIO
Ya está. Ya me lo he comprado. La espina reposa en el suelo. Esta tarde lo monto en mi modesta atalaya y empezaré a atosigar los cielos de La Rioja.
Ya estaba cansado de calentar la oreja a propios y a extraños con que si mira allí ves la estrella pero si te fijas mejor son dos Mizar y Alcor, o aquella es Vega la más grande de Lira parte del triángulo del verano, o mira Deneb qué nombre tan bonito aunque quizás no tanto como aquella otra Betelgeuse que más abajo se aprieta el cinturón de tres agujeros y debajo tú no la ves pero hay una constelación la del caballo ay si tuviéramos un telescopio te enseñaría dónde.
Sé que es modesto y que no veré colorines, que no está motorizado, que no tiene Go To, que sólo cuento con un Barlow 2x, y que además está haciendo muy mal tiempo este verano. Pero yo me apostaré hasta que se me abra Casiopea en su esplendor, y me clavaré en el Cisne pluma a pluma.
Lo sacaré alguna noche a los trigales recién segados, a las eras, abrigado y con un termo para ver las lágrimas de San Lorenzo en butaca de Patio. Las eras.
Y es que este tubo me lo he procurado con el dinero de la venta de una erilla que tenía mi madre en Ciudad Real. Olvidado Falcon Crest que de repente un tío mío ha colocado y nos ha reportado 200 eurillos a mi hermano y otros tantos a aquí este servidor. Así que poniendo algo más de calderilla he convertido la era de mamá en un Ojo de la noche.
Estoy fibrilando y no veo el momento de que acabe el día.
Mirad qué bonico es.
jueves, 7 de julio de 2011
TOSO FUCUR
Toso Fucur eligió el poema de entre las decenas que poblaban su henchidísimo disco duro. Imprimió tres copias y se dio a la industria de pergeñar lema, poner plica y ensobrar santo y seña.
Se dijo que este iba a ser el último certamen al que enviara obra. Con Caballo de Cartón clausuraba su vasta etapa de poeta pseudo-profesional que hacía diana en los periféricos juegos florales de ayuntamientos y diputaciones.
Escrutó el cuadro de Excell donde registraba las cuantías de los premios, las fechas y los títulos de los poemas. Todo aquel acervo de verso blanco y rimado y de cabo roto había propiciado una cuantía que ascendía a treinta mil setecientos veintisiete euros, que divididos entre los 23 galardones daban una ratio de unos mil doscientos euros por poema. Había quien cobraba bastante menos que esa cantidad de soldada mensual, así que no podía quejarse de lo pecuniario de su industria, de su arte.
Soneto, lira, espinela, romance…Toso se medía con cualquiera que fuera el metro y la rima. Pero la fuente se fue secando de un tiempo a esta parte. Casi imperceptiblemente iba viendo cómo su arteria lírica iba encontrando un trombo que le impedía cultivar con naturalidad el heptasílabo, o sincopar la voz o encabalgar la cesura.
Eligió Caballo de Cartón como epitafio de su carrera de vate de provincias. Ya nunca más optaría a los premios. Recordaba con espanto su primer galardón, que tuvo que ir a recoger a Foncilla de las Horcas, y donde un barbilampiño y atiplado concejal de festejos le agasajó con opípara cena homenaje y posterior recitativo de Ultima Voz del Templario.
En Salas de los Infantes llegaron a imprimir Acordada Discordia en la guía de Fiestas, compartiendo pliego el soneto con un llamado en amarillo pajizo de mobiliario de cocina de los Hermanos Gómez.
Manantial de Hiel fue perpetrado por una hija de alcalde en el intermedio que la banda Salamandra tuvo a bien provocar para el descanso del mocerío que poblaba la verbena de Salinas de los Infantes.
Hacía ya mucho que no iba a recoger los galardones, cheques, estatuillas y diplomas, excusándose con males de última hora o decesos familiares de último minuto. Casos siempre de fuerza mayor que entraban dentro de lo razonable y posible. Enviaba el número de cuenta y la secretaria de la concejalía de cultura o de festejos o de lírica rural efectuaba cumplidamente el ingreso a favor del malhadado Toso Fucur.
Toso se cansó, empero. Se sintió viejo y pesado de repente. Y decidió pues, clausurar su lírica fontana con Caballo de Cartón. Quizás uno de sus más débiles versos, quizás el más raquítico de sus poemas. Pero de alguna forma se lo debía a la obrita. Fue una de sus primeras creaciones. Bisoña y amarilla y a la que nunca quiso retocar. Guardaba en su torpe armazón de caballo recuerdos, imágenes, olores a cuero ajado. Sabía que sólo a él le recorrería por la espalda el escalofrío al pronunciar cada sílaba de cada verso. Pero quería que viera la luz, que se oreara y se abriera a los viajes por las estafetas de correos hacia lo pueblos de España.
Ni que decir tiene que obtuvo el primer premio en Bovadilla. Mil seiscientos euros e impresión en las primeras páginas del libro conmemorativo que recogía por orden de galardón las dieciséis piezas que se recepcionaron para el certamen. En el reverso de su poema reprodujeron la fotografía que exigían las bases del concurso. La efigie de Toso, con su doble tocado y el aire duro y adusto de poeta en retirada, quedó pues ligada al último poema que saliera de su afán de vate laureado por administraciones y concejos.
CABALLO DE CARTÓN
Yo también tuve un caballo de cartón,
Que iba perdiendo resuello y trote
Por un bajo vientre desgrapado.
Sobre un armazón de ruedas
cruzábamos dinteles y pasillos,
quizá buscando tipis de pies negros,
desiertos o valles escondidos
entre camas sin hacer o en profundos armarios.
Dormía tras las cortinas
Del cuarto de mis padres.
Manso y mudo. Y nunca me pregunté
Por qué no prefirió a la vera de mi cama
pasar sus noches.
Donde aguardando el sueño
Yo le alargara la palma chica de mi mano
Por cima de su terciopelo ajado
Y de su crin cansada y lacia.
Mi pobre caballo siempre viejo.
No sé, no me acuerdo de si lo llamaba
De alguna forma especial,
De si lo nombré con una voz heroica.
Rayo, Viento, Flecha.
El sólo me miraba con ojos de caramelo
Congelado, rogándome en silencio
Que me abstuviera, así que fui ganando peso,
De cabalgar sobre sus ruedas
Por si las moscas y las hernias inguinales
De caballo de cartón.
TOSO FUCUR
martes, 17 de mayo de 2011
GOXODENDA
Nunca en viernes había traído mi desconsolado estómago hasta este paraíso de Hondarribi. El buen tiempo ha llenado la terraza de comensales y dejado desierto el funcional y discreto interior. El bullicio de las sobremesas en francés, euskera y castellano reduce hasta un estrato casi inaudible la música ambiente que tan gratas digestiones me ha deparado en otras ocasiones.
Reencuentro con viejos amigos harto añorados:
- el Nuviana de Valle del Cinca
- la sopa de pescado anegando una mousse de cabracho sobre lecho de mejillones
- dados de merluza asados sobre ajo laminado
- peras a la sidra con mousse de toffe.
El rostro adusto de la mesera quizás se deba al pico de trabajo que le supone el fin de semana. Otras veces se ha esmerado más conmigo. Quisiera que me mirara a los ojos mientras me habla, que personalizara para mí su mantra de postres y no dejarlos caer despreocupadamente mientras atisba a uno y otro lado no sé qué fantasmas que yo no logro ver.
Por qué no se sienta en la silla a mi frente y me dedica su favor, su savoir faire, mientras brindo a su salud y a su felicidad mirándole el escote. Quédate conmigo. Explícame qué es esto que noto ahora mismo en la boca, cómo consigues ligar esta salsa de ambrosía. La dejo ir, empero, con mi pitanza en su libreta y esa nube grisacea sobre la comisura de sus ojos.
Me quedaría a vivir aquí, asomado a quella terraza, hacia la luz del viernes y la brisa de Francia. Pero no, me apetece volverme al regadío de la meseta. En dos, tres horas, estaré entre verdes trigales y chaparras encinas, engrasando las bielas de mi SCOTT y su cadena.
Qué bien se portó, por cierto. Ni un pinchazo, ni un mal ruido, ni un viraje temerario.
Ahora que llego al postre me deleito en el recuerdo del domingo 8 de mayo, haciendo de escudero de Maurizio, o él de mí. Qué buena estampa, alineados entre doscientos y pico locos fatigando el monte y la solana.
Cincuenta y cinco kilómetros arriba y abajo hicieron que descubriera pequeños músculos en mis piernas de los que ignoraba su existencia. Se rebelaron tensándose y destensándose como si se hubiera quemado el relé que los mantenía discretos y modestos en su diario quehacer.
En unas horas, digo, volveré a subir a La Fonfría. Este vez iré solo, ekoizleando los hayedos con mi resuello inoportuno. Sin el bullicio ni el estress de la marcha. Intentaré Chilizarrias sin pasar por Lugar del Río. Llegaré a Bonicaparra. Ahora tengo el paladar epatado por la pera macerada en sidra, pero los ecos de todos estos nombres silvanos se abren paso y me llenan también la boca con su fonética salvaje de cima azotada por el viento.
Llego al cortado con hielo y me lo trae mi amiga la mesera. Sigue tan transida como antes. Quizás no sea el trabajo. Quizás un mal paso de ese corazón tan caprichoso. Sobre la solapa luce una preciosa chapa de tela de pana beis, sobre la que hay bordado un cárdeno corazón con la leyenda PEACE en verde.
Prefiero que no haga tan buen tiempo cuando vengo a GOXODENDA, y que no sea viernes. Habría menos bullicio y el humor de esta chica sería el que siempre me prodiga, el que yo me creo tan particularmente dedicado a mi persona. La mesa: siempre sobresaliente, aunque azote un tifón.
Clavo la vista en la bella chapita tan cerca del escote. Pues eso, que haya PAZ.
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Reencuentro con viejos amigos harto añorados:
- el Nuviana de Valle del Cinca
- la sopa de pescado anegando una mousse de cabracho sobre lecho de mejillones
- dados de merluza asados sobre ajo laminado
- peras a la sidra con mousse de toffe.
El rostro adusto de la mesera quizás se deba al pico de trabajo que le supone el fin de semana. Otras veces se ha esmerado más conmigo. Quisiera que me mirara a los ojos mientras me habla, que personalizara para mí su mantra de postres y no dejarlos caer despreocupadamente mientras atisba a uno y otro lado no sé qué fantasmas que yo no logro ver.
Por qué no se sienta en la silla a mi frente y me dedica su favor, su savoir faire, mientras brindo a su salud y a su felicidad mirándole el escote. Quédate conmigo. Explícame qué es esto que noto ahora mismo en la boca, cómo consigues ligar esta salsa de ambrosía. La dejo ir, empero, con mi pitanza en su libreta y esa nube grisacea sobre la comisura de sus ojos.
Me quedaría a vivir aquí, asomado a quella terraza, hacia la luz del viernes y la brisa de Francia. Pero no, me apetece volverme al regadío de la meseta. En dos, tres horas, estaré entre verdes trigales y chaparras encinas, engrasando las bielas de mi SCOTT y su cadena.
Qué bien se portó, por cierto. Ni un pinchazo, ni un mal ruido, ni un viraje temerario.
Ahora que llego al postre me deleito en el recuerdo del domingo 8 de mayo, haciendo de escudero de Maurizio, o él de mí. Qué buena estampa, alineados entre doscientos y pico locos fatigando el monte y la solana.
Cincuenta y cinco kilómetros arriba y abajo hicieron que descubriera pequeños músculos en mis piernas de los que ignoraba su existencia. Se rebelaron tensándose y destensándose como si se hubiera quemado el relé que los mantenía discretos y modestos en su diario quehacer.
En unas horas, digo, volveré a subir a La Fonfría. Este vez iré solo, ekoizleando los hayedos con mi resuello inoportuno. Sin el bullicio ni el estress de la marcha. Intentaré Chilizarrias sin pasar por Lugar del Río. Llegaré a Bonicaparra. Ahora tengo el paladar epatado por la pera macerada en sidra, pero los ecos de todos estos nombres silvanos se abren paso y me llenan también la boca con su fonética salvaje de cima azotada por el viento.
Llego al cortado con hielo y me lo trae mi amiga la mesera. Sigue tan transida como antes. Quizás no sea el trabajo. Quizás un mal paso de ese corazón tan caprichoso. Sobre la solapa luce una preciosa chapa de tela de pana beis, sobre la que hay bordado un cárdeno corazón con la leyenda PEACE en verde.
Prefiero que no haga tan buen tiempo cuando vengo a GOXODENDA, y que no sea viernes. Habría menos bullicio y el humor de esta chica sería el que siempre me prodiga, el que yo me creo tan particularmente dedicado a mi persona. La mesa: siempre sobresaliente, aunque azote un tifón.
Clavo la vista en la bella chapita tan cerca del escote. Pues eso, que haya PAZ.
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domingo, 1 de mayo de 2011
CICLANDO VOY
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Llega el verano. El monte. Los rayos de sol filtrándose entre las altas hayas. Las filas de bicis abriéndose paso entre los avellanos que ha ido cerrando la primavera. Respiremos hondo y a subir la empinada cuesta hasta el collado. Hasta La Fonfría, Bonicaparra, Sagastia, Marulla, La Cruz, La Puerca, Pazuengos... Sólo la toponimia ya es una obra de arte.
El ayuntamiento de Sto Domingo de la Calzada ha sacado un bando precioso en forma de convocatoria de Marcha BTT para el próximo domingo 8 de mayo. No acudir sería alevoso y un desdoro. Está abierto a todo ciudadano que se encuentre en las inmediaciones calceatenses en las fecha indicadas. No importa la nacionalidad. Los italianos no serán relegados. Ahí queda dicho. Ni cualquier bilbaíno que tenga a bien enterarse por Ekoizle durante esta semana que empieza ya.
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Llega el verano. El monte. Los rayos de sol filtrándose entre las altas hayas. Las filas de bicis abriéndose paso entre los avellanos que ha ido cerrando la primavera. Respiremos hondo y a subir la empinada cuesta hasta el collado. Hasta La Fonfría, Bonicaparra, Sagastia, Marulla, La Cruz, La Puerca, Pazuengos... Sólo la toponimia ya es una obra de arte.
El ayuntamiento de Sto Domingo de la Calzada ha sacado un bando precioso en forma de convocatoria de Marcha BTT para el próximo domingo 8 de mayo. No acudir sería alevoso y un desdoro. Está abierto a todo ciudadano que se encuentre en las inmediaciones calceatenses en las fecha indicadas. No importa la nacionalidad. Los italianos no serán relegados. Ahí queda dicho. Ni cualquier bilbaíno que tenga a bien enterarse por Ekoizle durante esta semana que empieza ya.
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